A casi un mes de las próximas elecciones ¿cómo definirá su voto el elector?, muchos analistas políticos y formadores de opinión consideran que las campañas capturan a los ciudadanos, porque algún color lidera sobre otro, o en un debate uno de los candidatos a la Presidencia de la República obtuvo, por su carisma y manejo en el escenario, mayor o menor presencia sobre otro. Pero, ¿qué es lo que desde la perspectiva del elector se valora realmente?
Voy a hacer una breve revisión de la teoría sobre la participación de los votantes, el punto de partida será el concepto de racionalidad aplicado al comportamiento del votante, presentado por Anthony Downs, quién fue uno de los primeros teóricos de la elección pública que refirió la teoría del votante racional, donde la utilización del voto es vista como un medio para alcanzar un fin para el elector.
En este esquema el principal costo de votar, es el tiempo. Y los beneficios de votar incluyen dos elementos: 1) el valor del voto para el individuo, considerado como un beneficio a corto plazo, así como la influencia que atribuye a su voto en el resultado de las elecciones y el 2) el valor de votar per se, constituido por los beneficios que reciben los ciudadanos a largo plazo, por la continuidad del sistema democrático.
El ciudadano antepone su racionalidad en el largo plazo frente a su racionalidad en el corto plazo, y en consecuencia toma la decisión de votar. Además, la decisión de votar, desde la perspectiva de la elección racional, dependen de otros parámetros, entre los que se identifican: la variable de la incertidumbre; el valor del acto de votar; la consideración del voto propio y el voto ajeno; la variable “minimax” del votante, la cual reconoce el margen de error al tomar una decisión y asimila el remordimiento que esto implica; el papel de la información; el sentido de pertenencia del electorado; y por último, el votante ético y el votante revelador de preferencias.
En el marco de la elección racional, la declinación de un candidato no existe en la legislación electoral. Pero es un tema más simbólico que de suma de votos, esto obedece a la negociación que los partidos políticos realizan, ya que han probado su fuerza durante una campaña política y deciden unirse por la posibilidad de capital electoral.
En nuestra realidad política, para el caso de las elecciones presidenciales, a partir del primer debate, analistas políticos ya referían que las preferencias electorales se centraban en tres candidatos principalmente. En este escenario el objetivo de la declinación es de carácter en pragmático en el sentido de sumar votos en contra del candidato que va como puntero y fortalecer a alguno de los dos restantes, a cambio de posiciones más que de ideas.
La declinación no representa una alianza formal con el partido o la coalición por la que se muestra el apoyo. En algunos casos el candidato busca sumarse a un proceso de negociación donde pueda ser considerado.
Tomando en cuenta que tanto el elector, como los candidatos valoran los posibles riesgos y los beneficios, es fundamental poder razonar el voto en las próximas elecciones, donde desde una perspectiva racional, el elector tenga la certeza de conocer la información real de los candidatos por los que va a emitir su voto y sus propuestas, no solo por intuición y percepción.
Pero el caso local potosino, en el caso que declinara un candidato, se debe exhortar a que no tanto sea por posiciones sino por proyectos en común.
@G_Rosillo