Dijo un sujeto: “Mi esposa se viste muy bien”. Acotó su compadre: “Sí, pero muy despacito”... “Ya no siga viniendo, señor -le indicó el oficial del Registro Civil a don Martiriano, el sufrido esposo de doña Jodoncia-. Por enésima vez le repito que su contrato de matrimonio no tiene fecha de vencimiento”... Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, tenía un perro Collie Escocés. El pelo le caía sobre los ojos -al perro, no a doña Panoplia-, así que la señora fue a una farmacia y escogió un depilatorio. “Ése es muy fuerte -le advirtió el farmacéutico-. Puede irritarle los brazos o las piernas”. Aclaró doña Panoplia: “Es para mi Collie”. Dijo el de la farmacia: “Ahí va a irritarle más”... Charlaban don Geroncio y don Senilio. Comentó el primero: “Anoche cené huevos, y sentí como una patada en el hígado”. “Te fue bien -consideró don Senilio-. Qué tal si hubieras cenado hígado”... “Carmen Aguirre de Fuentes”. Así, con el nombre de mi madre, se llama el teatro de cámara de Radio Concierto, la difusora cultural de mi familia en nuestra ciudad, Saltillo. La sala es cómoda y acogedora. Su foro se orna con un mural en el cual aparecen ocho saltillenses cuya fama ha trascendido las fronteras nacionales, entre ellos mi querido primo hermano Rubén Aguirre, el entrañable Profesor Jirafales de la televisión. Si alguno de mis cuatro lectores va a esa sala uno de estos miércoles, a las 7 de la tarde, quedará revestido de belleza -“el aire se serena, y viste de hermosura y luz no usada.”-, pues la prestigiosa Escuela Superior de Música de la Universidad Autónoma de Coahuila presenta ahí cada semana un recital con actuación de sus alumnos y maestros, talentosos artistas instrumentales y vocales que regalan a los asistentes el milagro de la música. En el espacio que ocupa hoy esa sala de arte funcionó en otro tiempo una fábrica de pastas para sopas -de letras, de codito, de tallarín, de fideo, de ojito de perdiz-, empresa que perteneció a mi abuelo y a mis tíos Fuentes. Ahora el Centro Cultural Radio Concierto ofrece, gratuitamente siempre, recitales, obras de teatro, conferencias, presentaciones de libros, lecturas de poesía. Alimento para el cuerpo ayer; inspiración para el espíritu hoy. En febrero del próximo año nuestra difusora cumplirá 30 de poner en el aire música que no se lleva el viento. Los siete días de la semana, las 24 horas del día, trasmitimos lo más popular de la música clásica y lo más clásico de la música popular. La gente de Saltillo ve en Radio Concierto un orgullo para la ciudad. Yo veo en esa obra de mi familia y de nuestros colaboradores un motivo más para dar las gracias a la señora vida, además de un bello pretexto para no haber hablado hoy de política... Pete Orraudo era un ladies’ man, si me es permitido el uso de esa expresión americana. Gustaba de la mujer. Solía decir: “Si Dios creó algo mejor se lo guardó para él”. En la barra del Bar Ahúnda le preguntó de buenas a primeras a la linda chica que tenía al lado: “¿Cómo te llamas?”. De primeras a buenas respondió ella: “5 mil pesos”... Don Cacariolo, señor que pisaba ya los 70 años, y con ambos pies, casó con Terebinta, muchacha en flor de edad y dueña de abundosas prendas físicas tanto en la región pectoral como en la glútea. Unas mujeres se entregan por inocencia, otras por insistencia y algunas por indigencia. Esta última razón fue la que llevó a Terebinta a contraer tan desigual unión. La noche de las nupcias la recién casada vio a su provecto esposo, y exclamó gratamente sorprendida: “¡Caramba, don Cacarito! ¡Yo pensaba que ya estaba usted en vías de extinción, y resulta que todavía está en vías de extensión!”... FIN.