Reflexión electoral

“La democracia puede romperse cuando cedemos ante el miedo”

Barack Obama


En mi colaboración anterior para el Diario Pulso, antes de estas elecciones históricas -en muchos sentidos- decía, que en términos generales ya se advertía un ambiente político muy propicio para que la Democracia mexicana saliera fortalecida. Me refería, a que las elecciones fungen como catalizadores de la confianza de la sociedad hacia las instituciones jurídicas, y esto sucede cuando se respeta el derecho de las personas en designar a su gobierno, ósea, el sufragio efectivo, que el voto cuente. En el caso particular, existía una percepción generalizada de que había un candidato que lideraba la preferencia del elector, la jornada sólo reafirmó esta sensación, pues como sabemos el Lic. López Obrador, se convirtió en el Presidente más votado en la historia democrática de México.


Señalaba también, que la reflexión anterior no era, para nada, un asunto menor, pues un gobierno legitima sus acciones y programas, en gran medida, cuando la sociedad percibe que quienes resultaron electos, efectivamente tienen ese mandato conferido, y, por ende, debe de cumplirlo. Por eso, cuando veamos que el Presidente López Obrador presente su Plan de Gobierno, pues, se espera que los actores políticos, aún la competencia, se sumen y no obstaculicen, recordando que se está cristalizando una orden mayoritariamente dada.


Desde luego, en una planeación democrática todas las voces cuentan y deben ser escuchadas, tanto en lo individual como por sectores y grupos, así que, todos/as volvemos a opinar sobre el gobierno. Y es aquí, donde el pueblo tiene muchas cosas que aportar sobre los problemas que percibimos, pues, quien mejor de señalarlos como los que los viven a diario. Pero también, se requiere escuchar, las posibles soluciones a estas problemáticas, precisamente, por las mismos individuos, sectores y grupos, es decir, esta planeación democrática tiene un valor central, la participación ciudadana, se trata no sólo en señalar los males, sino en aportar los posibles remedios, desde este enfoque, resulta imposible de compaginar con una planeación tecnocrática operada por expertos/as que no sólo señalan las soluciones, sino que inclusive, nos definen los problemas sociales.


Pues bien, ya hemos señalado uno de los beneficios que trae aparejada la democracia, precisamente, el poder señalar preocupaciones sociales, que en la precepción colectiva requieran de urgente respuesta gubernamental; y, es aquí, donde encuentro también un gran consenso, en el tema de la seguridad pública, en México como lo ha convalidado el INEGI, se vive con miedo a la violencia y al crimen. Así que, no será raro que este sea uno de los grandes debates nacionales dentro del próximo Plan de Desarrollo, sólo, que, a diferencia de antaño, las propuestas de solución deberán ser creíbles, lo cual, únicamente será factible si partimos de reconocer que la Política Criminal ha fallado, eventualmente, no puede ser de otra manera, al ver las cantidades de asesinatos, desaparecidos, etc. en los últimos años.
Es así, porque sólo una efectiva política de prevención general hacia las conductas antisociales logrará que se recupere la confianza de la sociedad en su gobierno, que se restablezca el valor de la justicia como eje central de un genuino Estado de Derecho, esto último implica, ciertamente, el combate a la impunidad delictiva, que se cristalice el principio de igualdad, nadie por encima de la ley, lo que incluye al Estado mismo y a los gobernantes.
La reconciliación nacional de la que habla nuestro Presidente electo, el Lic. López Obrador, es más que urgente y necesaria, pero sólo resultará viable en la medida que se logre restaurar los lazos sociales rotos por el crimen y la violencia, sólo así será posible que la sociedad mexicana vuelva a confiar plenamente en la Democracia como el vehículo idóneo para resolver todos los problemas sociales.
Para terminar, quiero señalar una advertencia más que no se deduce de mi colaboración periodística, y, es que cuando me refiero a, que la planeación democrática implica escuchar los problemas y propuestas de la población, en el caso específico en el tema de la Política Criminal, esto no quiere decir en absoluto, que el Estado pueda delegar su obligación, esencial a su naturaleza, para que las personas sean las que hagan tareas policíacas, pues esta conjetura es absurda, cuando menos, desde que el contractualismo se fijó como postura explicativa del Pacto Social, ese acuerdo, por el cual, la población crea al Estado, lo que implica su manutención económica.
Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.

carloshernandezyabogados@hotmail.com