Aquí hemos dicho que árboles aparecieron en la Tierra hace más de 250 millones de años, como parte de un proceso evolutivo que había empezado mucho antes. Desde entonces se han diversificado de manera extraordinaria y se han adaptado a casi todos los paisajes y latitudes del planeta. Como parte del reino vegetal, gracias a la fotosíntesis, producen el oxígeno que respiramos y debido a su benevolencia, ellos hacen posible la existencia de los animales y los seres humanos en el planeta. La importancia de cuidar el arbolado urbano radica en que los árboles significan oxígeno, agua, alimentos y materias primas esenciales, así como una defensa frente al cambio climático en las grandes ciudades.
Se ha comprobado que los árboles pueden secuestrar el carbono de la atmósfera y encerrarlo en la madera y el suelo, por lo que los gobiernos, empresas y ciudadanos deberían adoptar medidas para luchar contra el cambio climático utilizándolos como un aliado.
La “violencia arbórea” es definida como la tala, derribo y poda irracional y/o ilegal de árboles urbanos, devastando o demeritando las áreas verdes.
Es increíble el desprecio que se tiene por el árbol urbano. Ese maltrato es realizado, fomentado y permitido por los ciudadanos y las autoridades.
Pero somos indolentes, despreciamos su importancia y nos permitimos ejercer la “violencia arbórea” con anuencia de las autoridades. Si a usted le estorba o le molesta un árbol urbano, con el ejemplo que da SEGAM, simplemente quítelo, derríbelo o mátelo, como quiera, da igual, no existe en el estado una armonización normativa que permita defenderlo. Y nuestros diputados y gobierno luego se distraen por la jardinería en lugar de la ecología.
Esta semana fuimos avisados que en la calle Juan de Oñate, frente al número 745, de la Colonia Jardín, de esta ciudad, se estaba realizando una poda severa de dos especímenes arbóreos y cuando acudimos al lugar, grande fue nuestra sorpresa que se realizaba afuera de las oficinas de SEGAM. Inaudito, se podaron dichos árboles fuera de norma con la clara intención de afectarlos de manera tal, que mueran en breve.
Por ética básica debe renunciar el titular de dicha dependencia que ha demostrado ser un analfabeta ambiental y por congruencia Ricardo Gallardo debe destituirlo, pero creemos no pasará porque sigue la línea de la HERENCIA MALDITA ECOLÓGICA.
La incongruencia ahora es que por un lado la SEGAM ordena o tolera el daño al arbolado urbano pero convoca para el día de hoy a una reforestación en la Presa de San José; lugar que se ha reforestado tantas veces, que ya debería parecer la Amazonia.
La reforestación es una acción imprescindible para la supervivencia del hombre y otros seres vivos en este planeta, no basta con solo regalar árboles, toda esta acción debe llevar una estructura de seguimiento para que sea viable. Reforestar es vital para los ecosistemas terrestres y para las personas, pues ayuda a la recuperación de cuencas hidrográficas; crea barreras contra el viento, protegiendo los cultivos; detiene la erosión de los suelos, debido a que mantiene estables los niveles de humedad y nutrientes en el suelo; absorbe las partículas de carbono en el aire. En otras palabras: reforestar apoya a potencializar los servicios ambientales que mejoran la calidad de vida de los habitantes.
Pero para que sea efectiva se requiere un Plan Estatal de Reforestación con objetivos claros, que busquen por lo menos la recuperación de la cubierta vegetal forestal y la conservación de los suelos, incidiendo a mejorar la calidad del aire, la captación de agua de lluvia, la captura de carbono y el desarrollo de la fauna silvestre. Esto no existe por lo que es evidente que sólo es una ocurrencia más de este gobierno.
En Cambio de Ruta estamos en contra de las Campañas de Reforestación que están fuera de un plan integral de restauración y plan de manejo a mediano o largo plazo, ya que se ha demostrado que de los árboles sembrados, sólo sobreviven el 10%; la reforestación cosmética para la foto siempre es un fracaso.
Delírium trémens.- ¿Participarás en una campaña de Reforestación? Interesante sembrar un árbol, es una bonita foto y un buen momento, pero muchas veces cosmético. En realidad lo especial es cumplir la meta de cuidarlo hasta que crezca. Toda campaña de reforestación debe tener previamente un programa documentado a 45 y 90 días, luego 6, 9 y 12 meses, hasta que el árbol es viable... ese sí es el reto!!!
@luisglozano