Algunos nos lamentaremos, otros quedaremos indiferente mientras otros quizá, estén festejando el abstencionismo, las alianzas craqueladas o la ignominia humana. Pero al fin creo que no vale la pena, al menos por hoy, derramar más tinta sobre nuestras blancas planas hablando del tema de cada mañana, tarde y noche.
En lugar de repetir twiters y posts,
quizá convenga hacerle una loa a la vida
a las inocentes amenazas de lluvia y mejor
danzar con caracolas y cascabeles,
a ver si llueve un poco más de lo que hoy o ayer, cayó del cielo.
Quizá convenga, hacer una ofrenda a la nubes y a las entrañas de la tierra
Pedirle que no se agite en nuestro subsuelo,
haciendo evacuar edificios y novatos ciudadanos que no sabemos nada de temblores de tierra
Aunque somo casi expertos en temblores sociales y políticos
Quizá sea mejor para todos, hacer una alto y reflexionar las tendencia de las masas
Imaginar las razones de éstas y ponerse en los huaraches del otro.
Quizá así, nos llegue el agua al tinaco mientras las presas de la entidad sufren la ausencia de los nubarrones, los relámpagos y los chaparrones
Ahora ya no es momento de quejarse
Es tiempo de entender que hasta ahí llegó una etapa
Que hay que restablecer la salud de la tierra para que otra plantas y otros cultivos
puedan desarrollarse de acuerdo con el cambio climático
que ha cambiado el paisaje y sus plantas endémicas
Hoy es tiempo de ir con la luna
Analizar sus fases y sus efectos
Movernos con ellos y respetar estos días en que se esconde
y volver tarde que temprano
nueva, creciente y brillante
Si podemos escapar al mar
pensemos en mimetizarnos con la espuma y con la ola
Silbar como caracoles, jugar al escondite entre las conchas desparramadas en alguna playa raramente virgen, raramente inhóspita, refugio sagrado de especies marinas, acuáticas y terrestres.
Volvamos a lo nuestro, a lo de los nuestros
Al ritual hogareño
Al refugio doméstico
A la vida cotidiana, rica en memorias inéditas
Lejanas al disturbio político