Reto Municipal: Justicia Cívica


“Don Perpetuo del Rosal, Presidente Municipal de San Garabato
y sus policías El Lechuzo y Arsenio”
Rius.

En el pasado proceso electoral, tal vez los actores más violentados fueron los candidatos a Presidentes Municipales y a la vez los más olvidados en cuanto a porque están ahí y quien los mando para hacerse de una municipalidad. Por la vorágine de la Presidencia de la Republica, de las Cámaras y una que otra Gubernatura, no hubo seguimiento de quienes son los hombres y mujeres que hoy son Presidentes Municipales.

El infiltramiento delincuencial ocurre precisamente en los Ayuntamientos, es el espacio donde surgen la mayor parte de las relaciones entre gobernados y gobernantes y es el primer punto de quiebre en la confianza a las autoridades. Las Municipalidades son la joya de la corona delictiva, ¡Dadme un Municipio y moveré el mundo! dirían aquellos; es el punto de partida del camino del delito sistémico para ascender a otras esferas de protección. Veinticuatro Estados tuvieron elecciones para sus Ayuntamientos en este año, en total mil 399 nuevos Presidentes Municipales se están estrenando junto con sus jefes de policía municipal. Cuando la mancuerna es delictiva, malos augurios y cuando no lo son, pero ninguno de los dos entiende la O por lo redondo, igual de malo también. La encuesta Nacional de Seguridad Urbana ENSU, coloca a las Policías Preventivas Municipales cómo las de peor desempeño y con una percepción negativa desde el 2015 con un 33.0% y a septiembre de este año con 38.6%; los ciudadanos tampoco confían en ellas en un 45.8%.

Un gran porcentaje de estos Presidentes Municipales tienen aspiraciones políticas, la curva de aprendizaje es muy corta en casi todo lo relativo a la administración municipal, en el remoto caso que pretendieran hacer algo por su comuna respecto a la inseguridad, antes de brincar a otro encargo, no les alcanzaría el tiempo, podrán hacer al menos algo estrictamente cosmético, pero no dejará de ser eso, un escueto maquillaje. Con recurso federales provenientes del FORTASEG, que es un subsidio que se les otorga en su caso, a los Estados, cuando éstos ejercen la función de seguridad pública en lugar de los primeros o coordinados con ellos, para el fortalecimiento de los temas de seguridad, deben continuar ciertos programas que tienen prioridad nacional y nada más.

Salvo honrosas excepciones, la mayoría de las Policías Municipales son meramente ornamentales, e igual salvo honorables personas que llegan cómo Presidentes Municipales con miras de altura, el resto, únicamente van a ponerle en la madre a lo exiguo que se haya podido construir en materia de Seguridad Preventiva Municipal.

¿Quiénes harían la diferencia? Sin una Justicia Cívica que ayude a contribuir la disminución de la violencia y el delito, las capacidades municipales al respecto son nulas. ENSU revela que los conflictos y enfrentamientos que van desde ruido, basura tirada o quemada por vecinos, problemas de estacionamiento, en el transporte público o privado, con animales domésticos, chismes y malos entendidos, molestias por borrachos, drogadictos y pandilleros, así como tramites con servicios públicos, pueden acabar mal. El 89.5% de los conflictos comunitarios tiene consecuencias y pueden convertirse en un delito.

Así, los recientes Presidentes Municipales y sus jefes de policía, entre baches en calles y avenidas y la inseguridad, no advierten cómo: prevenir el escalamiento de la violencia, disminuir la reincidencia en faltas administrativas, dar solución de manera ágil, transparente y eficiente a conflictos comunitarios, mejorar la convivencia ciudadana, promover la cultura de la legalidad y mejorar la percepción del orden público y de la seguridad. En una definición nada complicada del principio de subsidiaridad, todo conflicto debe ser resuelto por la autoridad más cercana al mismo, pero también, es esa relación entre individuo, familia, organizaciones intermedias y la sociedad entera o el Estado, con el fin de delimitar las áreas de competencia y las ayudas, cómo lo define Manfred Groser.

TAPANCO: Un Presidente Municipal estadista, seria pedir mucho, un Jefe de Policía de medio pelo, igual, pero caray, las policías municipales registran de tiempo atrás que tienen una gran indeterminación corporativa, ineficiencia y capacidades para contener el índice delincuencial, significativa infiltración por dentro y por fuera en participación, colaboración, protección y apoyo logístico a delincuentes, altos niveles de descomposición horizontal y transversal, desde el tránsito de a pie hasta la estructura administrativa. No han querido y menos interpretado el papel trascendental de su encomienda democrática: Su rol como rector enfocado a la prevención del escalamiento de conflictos a conductas delictivas o actos violentos en su comuna. Con tasas de incidencia delictiva a nivel nacional el año pasado de casi 40 mil delitos por 100 mil personas, la tasa de infracciones es de mucho más. ¡Transformen San Garabato de una vez por todas!

Francisco.soni@uaslp.mx

@franciscosoni