Rueda de gusto

Transcurrieron ya, prácticamente, los tres meses que el gobernador dio y fijó como plazo para que el Instituto de Salud y bienestar (Insabi) le entregara a su administración los recursos asignados por el gobierno federal. Seguro en breve tiempo asumirá el control de los Servicios de Salud, equipará los ya existentes hospitales que presenten carencias, y comenzará la construcción de muchos nuevos hospitales y centros de salud, en virtud de que la federación no le ha cumplido.  

Afortunadamente tenemos un gobernador con el suficiente valor, entereza y calidad moral, para ponerle un hasta aquí y enfrentar las ineficiencias de López Obrador. Pero mientras eso ocurre, porque seguro sucederá algún día en una realidad alterna, los hospitales seguirán como hasta ahora, y nuestro gobernador también.

Algo similar ocurre en el puente de periférico sur cuya ampliación, prometió el gobernador,  se concluiría entre 90 y 120 días, que ya han pasado y esto no se ve ni para cuando. Acusar, despotricar, señalar, hablar de herencias malditas, prometer y no hacer nada es lo de él, todo hasta el momento ha sido pura fanfarronería. Tan echador, dijera mi abuelo.  

El gobernar un estado no es administración ni política, sino montar masivos tamborazos que permitan matizar las preocupaciones de un sector de la ciudadanía, ése que se encuentra enajenado con su gestión y se le ofrece la música antes que aflore la desilusión.     

Mientras la inseguridad incrementa, casi a la par con la quinta oleada de covid, en sus redes sociales se lee: “Mi gente, ¡es momento de decidir! a San Luis Potosí llega una rueda de la fortuna y está en tus manos contarnos dónde se queda.” No sé si es lo mismo contar que sugerir, pero dado que será la más grande de América latina, permítaseme sugerir que sea colocada en la cima del cerro de la Pepsi o, mejor aún, en lo que fue la casa de gobierno, para que llegue la felicidad a ese sitio en el que sólo hubo amarguras. Pensándolo bien, creo que es mejor idea retirar al patricio de Guelatao de su pedestal en la glorieta, y reemplazarlo con la colorida rueda giratoria; la analogía es precisa.

Hay quienes señalan que la política tradicional ha revolucionado con Gallardo; nuevas formas que denotan un cambio, pero más bien pareciera el resurgimiento de algún un cacique regional de los años treinta, no necesariamente Román Yocupicio o Adalberto Tejeda, sino más bien un personaje con la frivolidad de Maximino Ávila Camacho y la candidez y temeridad de Saturnino Cedillo. Un protector del estado y sus habitantes, que ahora va por el control de los Ayuntamientos y la forma en que ejerzan sus recursos.

De ocurrir, la intervención en la las obras municipales no será cosa menor, ya no sólo será el gran recaudador, sino también el gran controlador y, ateniéndonos a que “los vamos a ir a rescatar, la siguiente fase sería ir a rescatar municipios completos…”será nuestro gran salvador. 

Su dedicación y entrega al pueblo será proverbial: “a mí todos los días me escriben mil personas pidiéndome que vaya y tape una alcantarilla, cuando no es un tema del estado es del municipio, pero son omisos, incluso para ir a tapar una alcantarilla.” Es que, al menos para mí, resulta sorprendente que alguien pueda recibir siete mil cartas a la semana o 28 mil al mes, leerlas todas y, supongo, también les dará respuesta y solución. A ese paso no tardará en convertirse en nuestro Niño Fidencio. 

El agua sigue escaseando (con todo y la presa que será más grande que la de San José y quizá de toda américa), la cifra de enfermos de covid incrementa, en los últimos días al menos se supo de cuatro muertos con violencia, y nuestro gobernador sigue pensando en la Fenapo, en levantar la rueda de la fortuna más grande del mundo, y la Guardia Civil que es la solución, no lo apoya, desaparece cuando más se le necesita. 

Mientras tanto, dicen que 800 elementos (que no sé de dónde los sacaron) de esa Guardia, serán distribuidos por todo el estado para evitar que no se saturen los sitios turísticos, o que alguien secuestre las vacaciones de verano y las vayan a tirar a un estado ajeno.  

Gracias por la lectura.