#Ruta58SLP

“Llamadme Ismael”. Con esta sencilla frase arranca una de las novelas épicas más importantes y simbólicas que se han escrito, “Moby Dick”, la narración de aquel joven de nombre Ismael que se decide a recorrer los mares sin razón justificada y se ve envuelta en la persecución de la ballena blanca como parte de la tripulación del capitán Abab.

Así, con la expresión “Soy Jesús Monsiváis” arranca la introducción del libro #Ruta58SLP en el que su autor nos narra su recorrido en bicicleta por los cincuenta y ocho municipios de San Luis Potosí.  

Hay momentos simples en que se toman las grandes decisiones, tal y como ocurrió a Jesús Monsiváis en Cerro de San Pedro un domingo de julio de dos mil veintiuno, según nos narra en la introducción a su libro. Ahí, donde se encuentra (¿encontraba?) el simbólico cerro que aparece en el escudo del Estado de San Luis Potosí, donde la riqueza minera de la zona atrajo el calificativo “Potosí” a nuestras tierras, Jesús tomó la decisión de recorrer los cincuenta y ocho municipios de la Entidad.

Escribió Oscar Wilde que la única manera de librarse de una tentación es caer en ella, por lo que, sin darle más vueltas, el quince de agosto de dos mil veintiuno Jesús Monsiváis decidió caer en la suya y acompañado de su bicicleta emprendió su camino de diez meses en los cuales, en treinta y dos rutas, recorrió todos los municipios del Estado.

En alrededor de ochenta páginas Jesús nos lleva a acompañarlo por un recorrido poco usual por diferentes caminos, a conocer muy variados personajes y a descubrir, junto con el protagonista, de manera disimulada, el sentido simbólico de este recorrido.

Phileas Fogg, el excéntrico protagonista de La Vuelta al Mundo en Ochenta Días tomó la decisión de emprender su viaje por una apuesta con sus compañeros del Reform Club; Jesús apostó contra sí mismo. Plantearse un reto como el asumido por el autor que, en la introspección que da el viajar consigo mismo en un vehículo frágil, movido por la propia fuerza y el personal empeño por caminos inciertos es un gran desafío, que es la medida de la grandeza pues esta será de la misma dimensión que los retos. Y Jesús ganó.

Luego de su primer ruta, en la que, a través de redes sociales empezó a usar el hashtag #Ruta58SLP (a la que luego añadiría #PedalenadoSLP y #SLPenBici), siguió adelante en su empeño, haciendo camino al andar, como dijera Antonio Machado, ampliando cada vez más el radio de sus incursiones ciclistas.

¡Y vaya que hizo camino! De pronto, mientras Jesús pedaleaba, muchos empezamos a seguir su viaje, en mi caso, a través de Twitter (hoy llamado lacónicamente “X”). También llamó la atención de ciclistas de diversas latitudes, como Miriam Gascón, Ángel Rico y Andréi de León, que lo acompañaron la primera a Villa Hidalgo y los otros dos a Matehuala, Real de Catorce, Villa de la Paz, Cedral y Vanegas. 

Por supuesto que, sin que Jesús lo pensara, se convirtió en noticia. Radio, televisión, periódicos, revistas y medios digitales potosinos y no potosinos, incluso nacionales, comenzaron a dar cuenta del peregrino que un día se decidió a tomar su bicicleta y recorrer su Estado.

Por supuesto que en el libro encontramos una fresca referencia a lugares, a ciertos datos de interés y, de manera consistente, a gastronomía muy propia de la región, lo que demuestra que hambre ciertamente no padeció nuestro ciclista.

También hace mención Jesús de todos los personajes con los que cruzó su camino, de entre los que destaco a aquel filósofo huasteco que en Tanquián le dijo “¡Yo no entiendo a los pinches ciclistas! ¿Qué necesidad de salir a las dos de la tarde con este sol?”

La necesidad es conquistar la meta, cumplir el reto, lograr el objetivo. Jesús lo consiguió y hoy nos lo comparte con este libro, #Ruta58SLP.

Cierro con estas palabras de K. Kavafis, en su poema Ítaca: “Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben”.

Hoy tenemos mucho que aprender de Jesús Monsiváis y su #Ruta58SLP.

@jchessal