Salmero

Hay algunos cuantos inolvidables y afortunados días en la vida de un catador en los que el destino se siente espléndido y te pone delante algo verdaderamente extraordinario. Puede ser un vino, un platillo, un producto o, en este caso, un destilado. 

Dicen que estando lejos del terruño las emociones son más intensas cuando se tiene contacto con alguna de sus reminiscencias. No sé si haya sido por esto, pero estando en la Ciudad de México me tocó catar los mezcales de la marca potosina Salmero. Puedo comentarte primero, caro lector, que los tres ofrecen una experiencia sensorial rica y compleja, cada uno con características que resaltan la autenticidad de la variedad endémica de nuestra región y el proceso artesanal detrás de su confección. 

El mezcal Salmero Guadalupe (Salmiana/Espadín, 46%) se presenta con una claridad impecable y un perlado fino que perdura en la botella. Su aroma es una explosión de cítricos y frutas tropicales, especialmente piña y naranja, que se entrelaza con notas de flores blancas. Se perciben enseguida especias dulces junto con un sutil toque de humo blanco y minerales inorgánicos que añaden profundidad a su perfil aromático. Al paladar, Guadalupe ofrece un ataque franco y envolvente. Cubre toda la boca, provocando un ligero cosquilleo en las encías, experiencia muy agradable que contrasta y anima su textura aterciopelada. El sabroso, paladeable, de cuerpo completo y con una profundidad que deja un final dominado por el salmiana. El posgusto es largo, suave sin abandonar la seriedad y muy balanceado. Este es un mezcal con dotes gastronómicas que armonizará con una amplia gama de alimentos.

El Salmero Panamericano (Salmiana/Espadín/Mexicano, 47%) tiene un perlado fino y persistente. Sorprende con un aroma intensísimo, en donde los frutos tropicales como la mandarina y la piña en almíbar son protagonistas. Las notas florales, en abanico de pureza y autenticidad, se mezclan con una elegante mineralidad que lo convierte en un destilado muy complejo. Además, en su perfil se encuentran pirazinas sutiles y tostados que aportan matices profundos y ricos, creando un especiero intrigante. En boca, el ataque del Panamericano es emocionante, lleno, con una sensasión de tersura, casi jerárquico, refinado, muy hondo, potente pero sin rastros de aspereza y un final eterno muy equilibrado y armónico. Esta es una bebida de clase mundial que hay que comparar con otros destilados de alta gama como el whisky de malta o el cognac extra viejo, más que con otros mezcales.

El Salmero Original (Salmiana, 46% de Alc./Vol) es la esencia misma del salmiana: revela el carácter austero y serio de esta variedad de agave. Transparente, con buen perlado, presenta aromas concentrados de frutos como el durazno, la toronja, incluso fresas; es muy floral y con enorme carácter, con una personalidad muy bien definida. Se perciben múltiples capas de pirazinas elegantes, tostados sutiles, yerbas y mineralidad orgánica: huele a sol y a tierra. Posee una estructura masiva, no esconde su alcohol, pero no deja una sensación de calor quemante. Es modelo y espejo del agave potosino, imagen viva de su terruño. Termina con un final notablemente largo que nos obliga a la reflexión. Este es un mezcal arquetípico, para mezcaleros experimentados.

Nunca es una coincidencia hallar personas extraordinarias detrás de productos excepcionles. Los mezcales Salmero son un genuino reflejo no sólo de un terruño maravilloso, sino de lo mejor de su gente.

@tusimposiarca - @anticuariodevinos - aloria23@yahoo.com