Casi Grito, casi otoño. Suspiro. Y ya inició la temporada electoral. Gulp.
Esta semana, el 8 de septiembre, un joven de reciente ingreso a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí supuestamente se quitó la vida al saltar de las escaleras de emergencia de un quinto piso en la Facultad de Ingeniería. Hay hasta una foto (que algunos medios publicaron y otros presumieron no haberla publicado) del joven sentado en un barandal, sin mayor protección, pero nadie acudió a hablar con él. La noticia conmocionó a la ciudad. La institución ese día dio una escueta condolencia y hasta al día siguiente (que se reanudaron las clases con normalidad) se ofrecieron sesiones de apoyo psicológico. Los partidos y actores políticos, como siempre, se echaron culpas y trataron de llevar agua a su molino. Los comentarios en general coincidieron en la urgencia de cuidar la salud mental y activar protocolos de apoyo a población vulnerable.
Esto, dos días antes del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), durante 2025 hubo 8 mil 709 suicidios registrados. De cada 100, 80 fueron de hombres y dos de mujeres. Es la tercera causa de muerte en la población de 15 a 29 años. Este año al parecer crecerá la estadística, pues la llamada “puerta falsa” ha sido cruzada más, a juzgar por las noticias que nos llegan desde todos lados. Esta semana hubo como seis, incluyendo la PPL (persona privada de la libertad) que lo hizo en el penal de La Pila (y de esto no hay información oficial, si sobre el presunto homicidio de la pareja de tal PPL). Intentos también varios, de personas que se subieron a lo alto de puentes peatonales y fueron “contenidas” a tiempo.
En San Luis Potosí hubo el año pasado 273 muertes autoinflingidas, de las cuales 223 fueron de hombres y 50 de mujeres. La mayoría, como a nivel nacional, fueron por estrangulamiento. Esto coloca a nuestra entidad en el sexto lugar a nivel nacional, por debajo de Chihuahua, Yucatán, Aguascalientes, Quintana Roo y Durango.
Según información de las periodistas Ale Ruiz y Paty Calvillo, la Fiscalía potosina acumula más de mil carpetas de investigación sobre casos de suicidio. Agregaría yo aquí que no se cuentan los casos que no se quieren contar y se ponen en esa categoría algunos que por decir lo menos “suenan sospechosos”.
En rueda de prensa, el rector de la UASLP dijo que “no se detectó absolutamente nada que indicara que el joven en mención pudiera atentar contra su vida”. Se ha hablado mucho de contención y prevención. Hay quienes no muestran tendencia o actitudes para quitarse la vida. Unos lo hacen en público y otros en privado. La depresión no es el único factor, o no siempre es el más importante. Está también, diría que en primer lugar, lo socioeconómico. ¿Qué hacer? Crear comunidad, apoyar en lo posible.
En México está la “Línea de Vida”, una línea telefónica administrada por los servicios de salud del Gobierno de México. El número es 800 911 2000.
En otras noticias, el 10 de septiembre el Instituto Nacional Electoral dio el banderazo al Proceso Electoral 2026-2027, lo cual significa que muchos funcionarios van a estar ocupados con eso y muchos recursos para otras áreas, de los pocos que no se habían ido ya, se irán para allá. En estas elecciones intermedias se estará jugando, entre otros puestos, la gubernatura de San Luis Potosí. Las peleas entre partidos provocan obras malechas y negación de permisos. Hace poco me habían invitado a un evento en el jardín Colón y el mero día el ayuntamiento capitalino les retiró el permiso a los organizadores.
La obra malecha de la lateral de la carretera a México ya provocó una víctima mortal. Ya no debiera llamarse lateral sino letal. Un joven médico derrapó en su moticlieta por un desnivel de varios centímetros, mientras las autoridades “se echan la pelotita”. Ojalá haya el mínimo de respeto de todos los bandos, especialmente de quienes están acostumbrados a la guerra sucia.
Otras noticias que deberíamos comentar, café de por medio, son la conferencia de un filósofo amateur en Veracruz, pagada a precio de oro por el gobierno local, y la locura nominal o nominatoria del presidente del país del norte. Creo que en ambos casos el poder pesa más allá de cualquier lógica. Y ni simpatías y militancias deberían justificar todo lo que hagan en nuestro lado de la historia. Si escucharan a sus gobernados, si asumieran que solo son representantes, otro gallo nos cantaría.
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