Sana distancia

Alejada un poco de la lectura o de cosas serias -como el ir a trabajar- y dedicada a una suave rehabilitación física, retomo el teclado como si fuera la primera vez. Miento: la primera vez lo hice sin pensar, lo que resultó en algo parecido a una maroma al pasado, en ese tono nostálgico que me sale sin querer y que algunos alucinan y otros se sienten conectados.

Han sido unos meses en un “impasse” que permitió cerrar algunas puertas para ver las cosas desde otra ventana dando oportunidad al tiempo, de hacer su labor y que, aún siendo una pausa forzada, se agradece para darle un giro a las rutinas y los habituales ires y venires que terminan por dejarnos la visión limitada y corta.

No sé si se vale la analogía, pero es como salirse del guion, cómo tener un arranque de “hasta aquí” y detener la locomotora en la que en ocasiones parece que vamos montados, sin reflexionar o saber en qué momento nos subimos y hacia dónde nos lleva a toda prisa. Como ahorita, tuve que ir al diccionario para ver si ´guion´ lleva o no acento y para los que duden como yo, aquí la explicación: “Desde la publicación de la última edición de la ortografía académica en 2010, guion debe escribirse sin tilde por ser monosílabo a efectos ortográficos.”.

Estos tres párrafos son un “calentamiento” por estar desentrenada en esto de hacerle al escribano o escribana -para las feministas, o “escribanes” para los defensores del lenguaje incluyente. Una calistenia para encontrar la ubicación del alfabeto en el teclado y el tema que sigue queriendo entrar en las decisiones mañaneras o el ambiente de día feriado propio de agosto en estas tierras.

A pesar de esta sana y voluntaria distancia, los desaciertos que conciernen a la sociedad civil no han experimentado progreso alguno y los personajes sentados en las sillas con respaldo de águila o escudo nacional o estatal, repiten los mismos errores que criticaron, pero se las arreglan para darle su debida justificación, a fin de seguir contando -me pregunto con quién y porqué? - con el favor de un “pueblo” cada vez más sesgado, confrontado, diezmado.

Es entonces cuando uno se da cuenta “porque las prefieren rubias”. O sea, que por más que uno se manifieste en la plaza pública, o a través de las herramientas legales, la constitución y la ley se modifican según “la onda” de cada mandatario. Los ejemplos brotan solitos en toda América no solo Latina y no se diga en otros continentes de nombres impronunciables y tan lejanos o pequeños que no aparecen en las clases regulares de geografía.

Si parece que llevo las cabras al monte sin rumbo alguno, espero que capten la esencia de lo dicho en el párrafo anterior. Porque lo que quiero decir es que está canijo el mundo y que, o nos ponemos listos ya, o nos lleva la tía de las muchachas o alguna otra señora de apodo obsceno que no me atrevo a escribir en tan prestigiado medio. 

A mi se me están acabando las palabras y hasta las frases hechas y los clichés para pedir que alguien nos convierta en una sociedad organizada en torno al bien común, Pero parece misión imposible. Mientras alguien nos dice cómo, me refugio en el ohm de las mañanas y el silencio de las tardes; en las series de tv, en la lectura ligera y la compañía familiar, que siempre nutre el alma.

Gracias por conectarse con mis colaboraciones.