A inicios de marzo del año pasado el secretario general de Gobierno afirmaba con temeridad que en San Luis Potosí estábamos preparados para enfrentar al covid. Nueve meses después ocupamos los primeros lugares a nivel nacional en cifras de infectados por el mal, los hospitales se ven rebasados, el domingo pasado colapsó la unidad centinela, aunque al día siguiente el servicio volvió a la normalidad; los tanques de oxígeno escasean y su rellenado se ha convertido en un calvario.
Nada que decir de aquellas declaraciones, ni como esperar mesura de quien seguramente no ha leído Diario del año de la peste, de Defoe, o al menos La Peste, de Camus; sería mucho pedir, en un gabinete en el que no impera el sentido común. La ignorancia es atrevida, y más Alejandro Leal.
A esto se debe sumar la renuncia de la inmoral secretaria de Salud, que en lo peor de la pandemia, presentó su renuncia para registrarse como pre candidata en Morena y contender a la candidatura para gobernador. Quizá algo ganamos, buscando matizar la corrupción e inoperancia de Mónica Liliana, entró un mejor relevo; y en aras no sólo de enfrentar la pandemia, sino también de matizar el doble juego político del gobernador y su anterior falta de energía para declarar un estado de emergencia desde hace semanas, finalmente se decidió que a partir del lunes entremos en semáforo rojo.
El blandengue gobernador, no entendió que no se trataba de sembrar la paranoia, o de afectar lo económico, sino de disminuir y limitar las posibilidades de contagios que incrementaran, como ocurre, la cantidad de contagiados. La disipación decembrina cobra facturas, y a diferencia de las de gobierno del Estado, éstas se pagan puntuales.
Dentro de esta crisis aflora también lo peor de la potosinada; muchos no devuelven los tanques de oxígeno prestados por los hospitales públicos, al tiempo que los rentan en cantidades exorbitantes, nivelándose con aquellos que hacen su agosto en la venta no sólo de tanques, sino también de concentradores y compresores. Nadie desde luego, porque no hay autoridad, controla y sanciona estas anomalías.
Mientras tanto, digan ustedes si no es encantador, con la arrogancia propia de los imbéciles (que abundan en estos días) el generalote que tiene a cargo el área covid del Hospital Central, dice que la pandemia no nos ha rebasado. Basta ponerse a contar a las personas formadas que tramitan actas de defunción afuera de la Oficialía Quinta. ¿En qué mundo vivirá?
* * *
Como si el berenjenal en que no encontramos no fuera suficiente, los partidos políticos (en búsqueda de su respectivo beneficio) incrementan el caos. Por un lado, Morena permitió el registro a su contienda interna de cuanta mujer quiso hacerlo, hay quienes dicen que sólo faltaron de concurrir al registro como precandidatas Sandra Sánchez, y la señora de los molletes. Sólo dos o tres de las registradas son materia rescatable; bueno, cómo estarán las cosas que hasta la exdirectora del Registro Civil se inscribió, seguro agotada por firmar tantas actas de defunción.
Por otro lado un alcalde con licencia que, acorralado por sus acreedores, busca alguna forma continuar enquistándose en algún cargo de elección popular; si no la gubernatura, por lo menos tratar de conseguir (gracias a una laguna legal) la posibilidad de la reelección por otro partido, distinto a los que le abrieron la puerta. Los avezados en estos temas, consideran que el cambio de delegado en el PRD potosino, enfila hacia ese rumbo. Mientras decide que elegir, el salitroso Xavi bebé, se promociona al margen de la ley, subrepticiamente; cada día aparecen más anuncios que invocan y recuerdan la ascendencia familiar. El Ceepac, incapaz y timorato, guarda silencio.
Agreguemos, ya para acabar, la Asamblea Ejidal que el día de ayer se celebró en la delegación de La Pila, bajo el resguardo de fuerzas policiacas estatales y municipales, pese a haber sido declarada como improcedente, por el magistrado del Tribunal Unitario Agrario. La voracidad por la sierra y sus estribaciones continúa, y el covid seguirá incrementando: ayer por la noche la propia autoridad delegacional, en el contexto de la referida asamblea, permitió y resguardó un baile.
* * *
El jueves 21, víctima de la pandemia de covid, falleció Miguel Alvarado Alejo, conocido coloquialmente como el Doctor Barbahan. Universitario, matemático, ingenioso literato, chairo radical, ebrio agradable, atemporal, y transgeneracional, será extrañado. Poco antes de morir, y parafraseando a Azuela, escribió: “una vez que entras al covid, ya sólo eres una hoja seca que arrastra el vendaval.” Esperemos esté, donde deba estar.
Gracias por la lectura. Cuídense, regresen a sus casas y enciérrense en ellas; esto cada día se pone más feo.