SHCP vs The Economist

“No vamos a pedir 

prestado, 

no habrá déficit”. 

Andrés Manuel López Obrador, 23.07.2019

Esta vez Hacienda no se quedó callada. El 6 de septiembre respondió a un artículo del semanario británico The Economist: “Es importante precisar datos relevantes y de contexto que permiten una evaluación más completa de las finanzas públicas y la posición actual de mercado de México”. 

El artículo del 3 de septiembre sostiene que, pese a que el gobierno mexicano mantiene (apenas) grado de inversión para su deuda, está pagando tasas de interés muy elevadas. Los rendimientos en los bonos de 10 años en dólares son de “6.4 por ciento, mayores que para muchos países cuya deuda tiene calificación de ‘basura’, como Guatemala. México está pagando, además, 9.3 por ciento para créditos de 10 años en pesos, cuando en octubre de 2025 solo cubría 8.5 por ciento”. 

La respuesta de Hacienda, en inglés, dice que el artículo “omite las métricas que importan más a una evaluación de mercado”. México “mantiene grado de inversión”, su “prima de riesgo. ha disminuido en lugar de crecer” y “la consolidación fiscal está avanzado a una escala sin paralelo desde hace décadas”. 

Es muy difícil, por supuesto, darles lecciones de economía a los especialistas de The Economist. Si bien Hacienda subraya que México conserva el grado de inversión, lo cual permite que los bonos mexicanos puedan ser adquiridos por la mayoría de los fondos internacionales, no toca el fondo del asunto: ¿por qué un país como México, con grado de inversión, está pagando 6.4 por ciento por su deuda en dólares, cuando Guatemala, sin grado de inversión, desembolsa menos de 6 por ciento?

No es The Economist la primera publicación internacional que lo hace notar. El 25 de agosto la agencia Bloomberg publicó una nota titulada: “Rescates de Pemex arrastran los bonos de México a ‘categoría basura’”. Solo en los últimos dos años “la presidenta de izquierda Claudia Sheinbaum ha destinado más de 50 mil millones de dólares a rescates de Pemex. Si se suman los aproximadamente 80 mil millones que su predecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador, entregó a la empresa, la cifra supera los 130 mil millones de dólares. Para un país como México, es una suma enorme”. 

The Economist no trata mal a la presidenta: “Sheinbaum conoce todo esto. Ha elaborado planes económicos sensatos que han sido más receptivos a los inversores que López Obrador. Quiere que Pemex sea autosuficiente en 2027. Ha tratado de aumentar los ingresos apretando fiscalmente a las grandes empresas y cobrando impuestos a los productos con azúcar, pero cada vez está dejando salir más su lado izquierdista”. 

Toda la discusión podría resolverse hoy con el paquete presupuestario que Hacienda debe entregar al Congreso. Hace un año propuso reducir el déficit de presupuesto de 5.7 por ciento del PIB en 2024 a 4.1 por ciento en 2026. Habrá que ver si ahora está logrando la meta y, sobre todo, cuál será la propuesta para 2027. 

Al cierre de 2018 la deuda pública era de 10.5 billones de pesos (44.9 por ciento del PIB), pero para 2025 se disparó a 18.9 billones (52.6 por ciento). En 2026 cerrará con 20 billones, pero lo importante es saber si en 2027 el gobierno regresará a la prudencia o seguirá endeudándose.

Hacienda no tiene que convencer a The Economist o a Bloomberg. Es un hecho que la deuda mexicana paga tasas de bonos basura. La solución no es criticar al mensajero, sino tomar medidas para empezar a reducir esa deuda que tanto ha crecido durante la 4t. Solo así bajarán las tasas de interés. 

Tarjetas y votos

La presidenta dijo ayer que, antes de la 4t, “se usaban los programas electoralmente”. Pero hoy, “¿A qué adulto mayor se le pregunta por qué partido va a votar para tener su tarjeta del Banco de Bienestar? A ninguno. Hasta. Sarmiento. fue por su tarjeta”. Curioso, el 21 de mayo declaró: “Por cierto, Sergio Sarmiento no va a votar porque recibió recientemente su pensión a adulto mayor”. 

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