La evolución constante de la sociedad y la tecnología ha dado lugar a lo que se conoce como la Sociedad 5.0. Este término no solo se refiere a una sociedad hiperconectada, sino también a una sociedad que utiliza la tecnología para abordar problemas complejos y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Pero, ¿cuáles son las diferentes sociedades que han existido?
La Sociedad 1.0 fue de cazadores y recolectores, nómadas que vinieron a marcar el inicio de la civilización. La 2.0 surgió a partir del sedentarismo, la agricultura, la ganadería y el comercio. La aparición de la revolución industrial y la tecnificación dieron paso a la sociedad 3.0.
La que hemos llamado la "sociedad de la información" es la 4.0 y ahora se empieza a conformar la 5.0 concepto que proviene de Japón y se ha convertido en una visión global de cómo puede cambiar la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Se basa en la idea de que los avances tecnológicos no deben ser vistos como una amenaza, sino como una herramienta poderosa para abordar desafíos sociales y económicos.
En este modelo de civilización, la inteligencia artificial, la automatización, el internet de las cosas y otras tecnologías avanzadas se utilizan para crear soluciones a problemas complejos que van desde la atención médica hasta la gestión del tráfico en las calles y la educación. Se busca optimizar todos los aspectos de la vida cotidiana.
Uno de los pilares fundamentales de la Sociedad 5.0 debe ser la inclusión digital. No podemos permitir que la brecha digital se amplíe aún más en esta nueva era. Para que esta visión sea efectiva, debemos garantizar que todas las personas, independientemente de su ubicación geográfica, origen étnico o nivel económico, tengan acceso a la tecnología y a las oportunidades que ofrece.
La inclusión digital no solo se trata de acceso a Internet de alta velocidad, sino también de la capacidad de utilizar la tecnología de manera significativa. La educación digital y la alfabetización tecnológica son esenciales para que todos puedan aprovechar al máximo los beneficios de la Sociedad 5.0.
Además, debe ser un motor para la equidad y la justicia social. La tecnología no debe agravar las desigualdades, sino que debe utilizarse para abordarlas. Esto implica la creación de políticas y programas que reduzcan la brecha entre los que tienen acceso a la tecnología y los que no.
En la Sociedad 5.0, la sostenibilidad ambiental es prioritaria. La tecnología puede desempeñar un papel fundamental en la reducción de la huella en el ambiente y en la transición hacia una economía más verde. La energía renovable, la gestión inteligente de recursos y la movilidad sostenible son solo algunos ejemplos de cómo la tecnología puede contribuir a la sostenibilidad. Por tanto, es claro que se debe fomentar una mayor conciencia ambiental y la responsabilidad individual.
Este modelo social también plantea desafíos éticos y de privacidad. Con la recopilación masiva de datos y el uso de la inteligencia artificial, es fundamental establecer sólidas normas éticas y garantizar la protección de la privacidad de las personas. La transparencia en la recopilación y el uso de datos, así como la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre la tecnología, son aspectos esenciales de esta visión.
La Sociedad 5.0 trasciende las fronteras nacionales. Para abordar los desafíos globales, como el cambio climático y la pandemia, por citar solo dos casos, la colaboración internacional es crucial.
Pero ¿y México?
La cuarta transformación impulsada por López y sus secuaces ha frenado repentinamente los avances en algunos de los sectores esenciales para progresar a ese futuro en el que, de nuevo, nuestro país quedará a la saga ante la incompetencia y la incomprensión de quienes ejercen el Poder. Basta ver el ecocidio a causa del tren maya, los nuevos libros de texto, los ataques al INAI y muchos más para ver que, para López, quizá lo ideal es la sociedad 0.0.
@jchessal