Sostiene Sebastián Pérez, secretario general del Ayuntamiento de la capital potosina, que esa institución -a la que representó en el acto de disculpa pública a Teresa Carrizales- incurrió en agravio a los derechos humanos de la abogada con motivo del desalojo policial de la oficina que ocupaba como oficial del registro civil. Sostiene Pérez que, desde el día uno, el gobierno municipal aceptó la recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en el sentido de acceder a reparar el daño cometido, pero que allí no se indicaba disculpa pública alguna, sin embargo, “desde el fondo del corazón” aceptaron ofrecer esa disculpa (incluso hasta en lo privado), como una muestra de que siempre hubo disponibilidad para resolver tan escandaloso asunto. Como ya es lugar común afirmar que “el hubiera no existe”, luego de varios meses se da este acto de parcial reparación, como si en todo ese tiempo no se hubiera registrado una lucha por el reconocimiento de los agravios expresados, hasta llegar a un plantón afuera de la casa de gobierno estatal que, suponemos, motivó la intervención de representantes del gobernador Carreras para conciliar a las partes.
Como afirmaron esas partes en el acto protocolario de disculpa pública “institucional”, se trata de un evento sin precedentes que, se espera, pueda incidir en el comportamiento de los servidores públicos para cuidar su relación con los ciudadanos, en el sentido de no incurrir en prácticas que violenten sus derechos humanos. También es de esperarse que los actos de desagravio se vuelvan ejercicio cotidiano dentro de una cultura del servicio público que no debe esperar a que se resuelva legalmente su procedencia, sino como una determinación oportuna de reconocer que se pueden cometer excesos y que vale corregir entuertos sin forzar las circunstancias. En todo caso, se trata de contar con humildad y espíritu autocrítico. Sostiene Pérez que no son tiempos para el encono y es deseable que ese espíritu de andar “en son de paz” se concrete en todos aquéllos casos adicionales en los que se aceptaría que la autoridad pudiera equivocarse, lo que sentaría, sin duda, más precedentes para confirmar que no se trataría de flores de un día, como se dice coloquialmente.
Con este evento, además, queda en duda el actuar de algunos diputados locales adelantados en prejuzgar sobre el derrotero del juicio político abierto en contra de la autoridad municipal, toda vez que, con independencia de la formalidades legales del procedimiento, quedó evidenciado que los más interesados en llevar agua a su molino electoral, se dieron vuelo para echar leña al fuego cuando debieron abstenerse por su claro conflicto de interés político-partidista venidero. Ahora será interesante ver hasta dónde llegan, toda vez que, como lo señalamos en una colaboración anterior, la intervención de otro poder estatal para marcar la pauta a seguir, los puede alcanzar en el justo medio de su “racionalidad”. ¿Seguirán hasta las últimas consecuencias? ¿Congelarán el asunto? ¿Actuarán con independencia o simularán? ¿Desecharán, asumiendo que las cosas han dado un giro distinto, políticamente hablando? Quién sabe. Por lo pronto, será interesante conocer el posicionamiento que adoptarán, ya que lo que se diga o haga, desde hace rato, tiene inevitables implicancias para el porvenir electoral (léase 2021).
“Haiga sido como haiga sido”, dijo un clásico, nadie en su sano juicio podría desconocer que se trata de una salida conveniente para las partes. Resta por verse si de la necesidad se hace virtud y en otros casos se procede con el mismo buen corazón de parte de la autoridad porque, sostiene Pérez “aunque no nos diga esto la ley, lo hacemos por un acto de dignidad”. Los clásicos griegos advirtieron que “es peor cometer una injusticia que padecerla” y esa divisa puede ser interiorizada como fuerza moral en una esfera social, pero no necesariamente en otra, por lo que Agnes Heller señaló que “más allá de la justicia” están las condiciones morales de una “vida buena” de carácter universal, donde la rectitud del buen ciudadano es lo más importante en cualquier tiempo y lugar.