Su gastada cantaleta

“¡No supe lo que hacía!”. Llorosa, tribulada, compungida, Florilí profirió esa exclamación al terminar el trance erótico en la habitación número 210 del Motel Kamawa. Acotó Libidiano, su galán: “Pues para no saber lo que hacías lo hiciste bastante bien”... Muchas y muy diversas formas hay de adivinar el porvenir, todas mentirosas. Están la oniromancia, adivinación por medio de los sueños; la quiromancia, con lectura de la palma de las manos; la nigromancia, invocando los espíritus de los difuntos. Otros modos existen más exóticos y raros, como la capnomancia, arte de predecir el futuro mirando el humo de una hoguera, o la alectomancia, modo de adivinar mediante la observación de los movimientos de un gallo. La manera más común de augurar es la cartomancia, adivinación a través de los naipes o barajas. Una cartomántica les leyó la suerte a dos parejas de esposos, compadres y comadres entre sí. Les dijo: “Uno de ustedes ganará el premio mayor de la lotería. La persona que lo ganará tiene un lunar en la pompa derecha”. Exclamó alborozado uno de los compadres: “¡Ah! ¡Felicidades, comadrita!”... El Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU dijo la verdad acerca del creciente número de desapariciones de personas en México. El gobierno de la 4T rechazó su dictamen, y salió de nueva cuenta con su ya muy gastada cantaleta de la soberanía. Hubo un destacado historiador mexicano, don Antonio Pompa y Pompa, a quien mucho debe la historiografía nacional. Mi ilustre paisano Valle Arizpe, dicaz y travieso como era. Un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de “dicaz”. Define la Academia: “Dicaz: Decidor, aguda y chistosamente mordaz”. De don Antonio Pompa y Pompa dijo don Artemio: “No molesta la pompa, lo que molesta es la insistencia”. Así en el caso al que he aludido. Cada vez que nuestro país es objeto de señalamientos por parte de organismos internacionales los morenistas vuelven a entonar la misma muletilla soberanista, monótona, manida y resobada, que sacan una y otra vez aunque no venga al caso. Pregunta: “¿Dónde está el sombrero del boticario?”. Respuesta: “El paraguas de la mucama lo tiene el cochero”. En eso, en diálogos inconexos entre sí, consistía el método Ollendorf para enseñar idiomas, que buscaba dotar al estudiante del mayor número posible de palabras. Nada tiene qué ver la soberanía con el dictamen de la ONU en lo relativo a las desapariciones de personas en México, muchos de esos delitos debidos a la pasividad de las autoridades ante las acciones del crimen organizado, y en no pocos casos a sus tratos con los delincuentes. AMLO no vio jamás, ni oyó a las madres de desaparecidos, y tuvo para ellas conceptos denostosos. Los números, a diferencia de las palabras, no mienten y las estadísticas, aun las oficiales, muestran cómo bajo el régimen de la 4T  ha crecido considerablemente el número de muertes violentas y desapariciones. Claudia Sheinbaum recibió en herencia un mal gobierno, pero en vez de corregir sus yerros los ha adoptado como propios -el segundo piso- y les ha añadido otros de su propia cosecha. La 4T no debió regresar de las vacaciones... Don Cucoldo llegó a su casa antes de lo acostumbrado, y al entrar en la alcoba vio a su esposa desnuda en el lecho conyugal, en estado de singular agitación. Receloso buscó tras las cortinas. Dijo como para sí: “Aquí no hay nadie”. Asomó por la ventana y repitió: “Aquí no hay nadie”. Abrió la puerta del closet. Ahí estaba un individuo que le apuntó con una pistola Smith y Wesson (“mitihueso”, se decía en lenguaje coloquial). Volvió a cerrar don Cucoldo la puerta del clóset y manifestó: “Aquí tampoco hay nadie”... FIN.