Susurrando la Huasteca

Siempre es interesante escuchar lo que se está hablando fuera de México, sobre México. Hay mucho de lo obvio: las playas de Cancún y Puerto Vallarta; la violencia descontrolada; la situación precaria de la Presidenta Sheinbaum frente a la política actual de Estados Unidos: pero también siempre hay sorpresas. De repente uno se entera de un sector financiero extranjero que anda interesado en un proyecto nuevo de minería (San Luis sabe bien este tipo de historia) o tal vez un gobierno de ultramar fomenta un interés en nuevas alianzas, motivado por un fin en particular. Son suspiros efímeros, y con mucha fluidez, pero por lo general estos discursos son generados por sistemas de poder, que podrían ser gubernamentales, económicos, o políticos. 

Rara vez uno empieza a escuchar voces cotidianas, de un público en general, foráneo, persiguiendo y fomentando un tema en paralelo por intereses atípicos. No obstante, en estas últimas semanas, he tenido una experiencia así, y se trata de un compromiso ambiental y socio-turístico a nivel internacional,  sobre la Huasteca Potosina. Inició con la llamada de un amigo, desde el extranjero, que me preguntó directamente sobre la zona, sobre todo si en lo personal yo se lo recomendaba. Por supuesto le dije que sí, y le hablé ampliamente sobre sus joyas, y su atractivo para el viajero independiente. Pero me quedé con la duda: será que este amigo y su interés son un caso aislado, o es que se desarrolla una conciencia internacional sobre las maravillas de la Huasteca, sus paraísos naturales, ríos caudalosos, cuevas, cascadas brillantes y  tantas otras cosas.

Me puse a investigar. Le hablé a otro amigo que trabaja en turismo en Reino Unido, y le nombré la zona. “¿Sabes algo de la Huasteca?” le dije? “Por supuesto,” me contestó, “nosotros como empresa no organizamos viajes allá, ni tenemos convenios, pero es cada vez más la gente que anda buscando información y recomendaciones sobre el área.” Me dejó el tema claro: no es que no se conoce;  ha sido una zona reconocida durante la historia, pero ahora hay una nueva generación de viajeros que están buscando oportunidades no guiadas, de descubrimiento propio, en paisajes únicos, y la Sierra Potosina y la Huasteca surgen muy seguido como zonas de interés. Lo que más les interesa son sus cualidades de relativa inaccesibilidad y falta de infraestructura para el turismo masivo. 

Este hecho trae consigo un pregunta clave, porque uno pensaría que el camino por perseguir sería de ampliar su desarrollo para atraer más público, pero a la vez eso sería un desarrollo contraproducente para la audiencia foránea actual que lo busca, sin hablar de los impactos ambientales y sociales que ese tipo de cambio llevaría a cabo.  Porque al final la Huasteca y la Sierra Potosina son un muy buen ejemplo de una economía local y un turismo sustentable con una capacidad de carga que se auto-controla. 

Este público, en particular, no busca destinos, busca lugares y espacios donde pueden estar y hacer. Es decir, es un público turístico propiamente activo, no pasivo, como lo pensamos y entendemos generalmente. Hasta se podría decir que no necesita promoción, ya que es hasta cierto punto,  es su ausencia de destinos sobre-promocionados que sirve de gran manera como su atractivo principal. 

Sin duda vivimos en un mundo voraz. Al presentarse una oportunidad, su carácter es de lanzar todo hacia él. Es la ley del capitalismo, pero también es la ley del universo: el sol brilla con toda su fuerza, hasta que se desgasta. Mientras tanto, sobre la tierra ( y tal vez por la misma razón)  muchos estamos conscientes de la fragilidad de nuestro planeta, y entramos a discursos sobre la sostenibilidad. Sin duda,  San Luis Potosí cuenta con paisajes y espacios únicos que presentan una oportunidad, pero a la vez un peligro. 

Queda clarísimo que la Huasteca Potosina es una región con alto potencial turístico, destacando por sus paisajes naturales, producción de café y cítricos, y una rica cultura indígena. Aunque cuenta con zonas desarrolladas, sobre todo para el turismo de aventura, se entiende que presenta retos en infraestructura y modernización en ciertos aspectos. Pero la pregunta clave reside en cómo podría crearse una infraestructura en la zona que promueva el turismo pero que a la vez sea serio, respetuoso, sostenible y sustentable. Definitivamente es una pregunta existencial, porque las joyas solo se pierden una vez. 

Jon Bonfiglio radica en el norte de México y es Corresponsal 

de América Latina, cubriendo la zona para varias fuentes 

internacionales, incluyendo Times Radio en Reino Unido, la emisora 

nacional ABC en Australia, LBC en Londres, entre otros. Bonfiglio 

también presenta el podcast ‘World Cup ETC’ y habla sobre el fútbol 

mexicano para TalkSport en Reino Unido.