En la mitología griega, Tiresias era un adivino preclaro y certero, que era famoso por dar siempre predicciones cumplidas. Muchas son las historias que lo tienen como personaje importante y probado augur.
Una de ellas es la que se refiere a la ninfa Liríope, madre de un niño que destacaba por su atractivo físico, que llevaba el nombre de Narciso. La madre preguntó en una ocasión al adivino si su hijo llegaría a viejo, a lo que Tiresias contestó: “Llegará siempre y cuando no llegue a conocerse a sí mismo”.
No daré cuenta aquí de la gran cantidad de pretendientas que tuvo el joven, ya entrado en la adolescencia, sino solo de una de ellas, que es la que interesa a nuestra historia: la ninfa Eco, quien se enamoró de Narciso, y fue despreciada de fea manera.
La ninfa se refugió en las montañas para sufrir de amores no correspondidos y, finalmente desapareció, salvo su voz, que, según la leyenda, aun hoy contesta a quien le llama, repitiendo las últimas palabras de la frase que le dirigen.
Como no fue Eco la única damnificada de la soberbia de Narciso, Némesis, diosa de la justicia retributiva y la venganza, lanzó una maldición sobre el displicente joven: sufriría de amores incontestados, enamorándose de la primera persona que viera y sin que ésta le correspondiera.
Y así sucedió, con tan mala suerte para Narciso que, a la mañana siguiente pasando por un pequeño estanque, lo primero que vio fue su reflejo, enamorándose instantáneamente de sí mismo. Publio Ovidio Nasón, el escritor romano, describe en su obra Metamorfosis la escena de la siguiente manera: “…llega Narciso a descansar; al ir a beber en sus aguas [del estanque] mira su propia imagen y es arrebatado por el amor, juzgando que aquella imagen es un cuerpo real; queda inmóvil ante ella, pasmado por su hermosura: sus ojos, su cabello, sus mejillas y cuello, su boca y su color. Y admira cuanto es en él admirable, y se desea y se busca y se quema, y trata inútilmente de besar y abrazar lo que mira, ignorando que es sólo un reflejo lo que excita sus ojos; sólo una imagen fugaz, que existe únicamente porque él se detiene a mirarla. Olvidado de comer y dormir, queda allí inamovible, mirándose con ansia insaciable, y quejándose a veces de la imposibilidad de realizar su amor, imposibilidad tanto más dolorosa cuanto que el objeto a quien se dirige parece, por todos los signos, corresponderle”.
Fue tal su sentir que empezó a llorar de frustración y las lágrimas, al tocar el agua, diluían la imagen, aumentando la pena en el joven; cuando volvió a aparecer el reflejo, vencido el llanto por el cansancio, Narciso se lanzó para tomarla y se ahogó en las aguas del estanque. Así se cumplió la profecía de Tiresias, pues al conocerse a si mismo, Narciso no llegó a viejo. Dice la leyenda que, cuando fueron a buscar su cuerpo para enterrarlo, encontraron en la orilla del estanque una flor de pétalos blancos, conocida hoy como narciso; también dice que, desde entonces y para siempre, se dedica a observar su imagen en las aguas de la laguna Estigia, paso obligado de las almas rumbo al inframundo, en el reino de los muertos.
¿Y a qué viene recordar la tragedia de Narciso? Se lo digo:
¿Cuántos candidatos postulados por partidos y coaliciones, a una amplia lista de cargos que se elegirán el próximo seis de junio, repetirán la historia del soberbio joven mitológico? ¿Cuántos tendrían futuro solo si no llegaran a conocerse a sí mismos?
Tal vez sea tarde ya. Tal vez muchos ya están enamorados de su propia imagen y solo es cosa de tiempo para que se lancen a las aguas del estanque en pos de lo único que los atrae: ellos mismos y solo ellos.
Vemos campañas que ponderan la imagen de la persona, que la ensalzan y nos la presentan con tales dosis de irrealidad que, en efecto, pareciera solo un trémulo reflejo en un espejo de agua que engaña a quien confía solo en sonrisas y ocurrencias, sin tomar en cuenta lo que en realidad se necesita para salir de esta precaria y riesgosa situación que atraviesa nuestro país y nuestro Estado. Es época de narcisos electorales.
¿Y los ciudadanos? Bien gracias, ¿y usted?
@jchessal