“La seguridad no ocurre sola, es el resultado del consenso colectivo e inversión pública. Debemos a nuestros niños, el recurso más valioso de nuestra sociedad, una vida libre de violencia y miedo”
Nelson Mandela.
Sí se tratara de encontrar alguna aproximación o componentes que nos pudieran dar un referente entre los territorios de Tepito en la CDMX y el Bronx de NY en los Estados Unidos, tendríamos que afirmar que la Delegación Cuauhtémoc, donde se ubica Tepito, para las autoridades esta sin novedad y los tepiteños perciben a los policías nada confiables; los neoyorkinos advierten a –sus- policías como solucionadores de problemas locales y puntuales en su barrio y sí fue considerada en algún momento como una de las zonas más peligrosas y violentas de los Estados Unidos.
La negación de actividad criminal en un territorio y darle una excusa de criminalidad foránea o nimia, es el primer paso para el fracaso de prevención, control y reacción. A principios de año, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México expresaba que ahí no operaban Cárteles. En una metrópoli que es considerada como una de las urbes cosmopolitas más grandes del mundo es ridícula tal afirmación. La “preocupación” era la Delegación de Tláhuac, y el resto de las quince delegaciones ¡sin novedad criminal!
El Condado del Bronx desde los años 90´, fue parte del programa de datos estadísticos para ser utilizados como una herramienta de gestión para la prevención del delito, la mejora de los procedimientos y sobre todo la capacitación focalizada (murder, rape, robbery, assault, burglary, larceny), que propusiera transparencia a la ciudadanía y sobre todo una auto-supervisión sistematizada a una de las más grandes corporaciones del mundo, el NYPD.
Fue su Comisionado W. Bratton, con la aprobación del Alcalde Rudolph Giuliani quien no negaba la situación en la que estaban, que implementó el “NYPD CompStat Unit”, una comparativa de estadísticas que a través de la tarea, las propias estadísticas y la rendición de cuentas, se logró reducir la incidencia delictiva que ya llevaba más de treinta años afectando a los neoyorkinos.
Lo interesante es que los ciudadanos del Bronx, pueden acceder de forma fácil y ver semana a semana como está la incidencia delictiva.
El sistema divide al Bronx en 12 Precintos cada uno con un Subinspector responsable, que a su vez cuenta con el apoyo de un departamento de asuntos comunitarios, de prevención del crimen, de violencia doméstica, de oficiales encargados de asuntos juveniles y un escuadrón de detectives. También tienen un Consejo Comunitario, con el que tienen reuniones todos los martes de fin de mes.
El Precinto 49º que tuve oportunidad de conocer, trabaja en una porción noreste del Bronx, donde que consta con Allerton, Morris Park, Van West, East chester gardens y Pelhams garden.
Un nuevo paradigma de patrullaje es la piedra angular del Precinto -“Vigilancia del Vecindario”, una estrategia integral contra el crimen basada en una mejor comunicación y colaboración entre los oficiales de la policía local y los residentes de la comunidad. La Vigilancia del Vecindario aumenta en gran medida la conectividad y el compromiso con la comunidad sin disminuir, y, de hecho, mejorar las capacidades de lucha contra el crimen del NYPD-.
TAPANCO: ¿Cómo fortalecer lazos con la comunidad mexicana? Años y años de confrontación y desconfianza con los ciudadanos ha llevado a que las instituciones, aquellas que angustiosamente se entrelazan y tienen un andar juntos: Policías, Partidos Políticos y Cámaras de Diputados, posean los niveles más bajos de aceptación y confianza, menos de una cuarta parte de los ciudadanos les otorga un voto de confianza. Con niveles de aprobación de efectividad y confianza muy por debajo de la Marina 84%, Ejercito 80% y Gendarmería de la PF 68%.
Las policías estatales 46% y municipales 39% tienden a empequeñecer sin un cambio firme desde sus ordenadores principales (los políticos), que necesitan problematizar lo evidente, no será posible tratar de coproducir seguridad entre todos, con los mismos fingidos y suposiciones de que ¡Aquí, no pasa nada!
Francisco.soni@uaslp.mx