A veces, mirando “pa´tras” hay bloques de la vida que parecen contener largos y desafiantes días que hemos vivido sin saberlo …como tal. Días en los que había que inventar algo mejor que el hilo negro o el agua de horchata y cuyo contenido doméstico y además repetitivo, en su tiempo pudieran ser dignos de un ensayo al estilo de Virginia Woolf y a la vez tan costumbrista como un cuadro de Sorolla pero con menos marinas y más paisajes desérticos.
Es posible figurarnos como seres imaginarios viviendo en esta burbuja terrena y elemento sustancial de un universo expandible e infinito. Sentarnos a soñar que hemos venido de viaje y así tal vez, sufrir un poco menos la pena de gente que hemos amado en la amistad o en la hermandad.
En ese imaginario no hay partidos políticos ni constituciones que abolir o ciudadanos que denostar. Y si bien el mundo perfecto pierde su atractivo en un marco de ciclo sin fin, la gente del mundo ya quisiéramos ver la evidencia de que hemos evolucionado en la formación de sociedades encaminadas a alcanzar un nivel más alto de civilización y respetuosa convivencia.
Muy a pesar de todo, estos últimos años las coladeras se han desbordado y los desagües nos han traído la evidencia de lo contrario: líderes menos empáticos, más manipuladores y menos humanistas. Aunque no todos, pero los reto a mencionar 10 de éstos que reúnan cualidades que los distingan por las mejoras a sus pueblos sin confundir el desarrollismo con el progreso humano; ése que habita dentro de cada quien.
Por ello más que ser protagonista del modernismo de Woolf, se me antoja formar parte del repertorio de las escenas de Joaquín Sorolla. Personas en ambientes naturales, en interiores y exteriores que invitan a sentir la brisa marina o la delicia del silencio para una buena lectura. ¿porqué? Porque cada día suenan más alarmas sociales que perturban y retrasan la posibilidad de una paz ciudadana o de una vida por las buenas y no por las malas.
Y si ella a pesar de un desenlace que nos parece trágico pudo concebir frases como “La luz incidió en los árboles del jardín y dio transparencia a una hoja. ...” y Sorolla hacer una denuncia social de lo más bella a través de sus primeras pinturas, yo quizá pueda imaginar que aún en los peores momentos las personas pueden ofrecer lo mejor de sí a través de lo que mejor saben hacer: escribir o pintar; cocinar o cuidar a los hijos; pasear en un parque o leer historias a los nietos.
Así mientras el costumbrismo y el modernismo pasaron también por momentos difíciles, así nosotros, habitantes en el posmodernismo, la deconstrucción y demás, somos fragmentos de una historia universal digna de ser relatada, cantada o representada mientras intentamos dar lo mejor que tenemos dentro para capotear las olas y el viento de estos tiempos de asombro y reto.
PD:
Les dejo a Sorolla para que lo disfruten:
https://historia-arte.com/obras/aun-dicen-que-el-pescado-es-caro