Tiempos de indignidades

Durante aquellos convulsos acontecimientos de mediados de la década de los ochenta, cuando miembros de la legislatura local amparados en la deshora, dieron posesión a un alcalde de la capital, el licenciado Salvador Penilla López, al aludir al diputado que tomó la protesta de ley, refirió: “nunca pensé que tuviera un nivel tan bajo de flotación.”  

Muchos políticos de ésos abundan en estos días que, nunca antes, ni en los más álgidos acontecimientos se habían visto. Pero a diferencia de aquellos, que más por disciplina y obediencia se mantenían en esos niveles, éstos se conducen como ratas que abandonan un barco, saltando de tabla en tabla, ante el hundimiento de la nave.

Viene también, muy a propósito, aquel texto de Memorias de Adriano, en que la voz del emperador sentencia: “No desprecio a los hombres. Si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos”, aquí dirían por oposición: desprecio a los hombres, de no ser así, faltarían razones para gobernarlos. Y agrega, pareciendo referirse a los políticos potosinos: “los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos”.  

En efecto, pareciera no sólo el distintivo de la casa, sino de la especie entera: repudian la ética, la moral, la política, a sus propios partidos, a los principios bajo los que fueron educados, a las instituciones a las que pertenecen, a las investiduras; desprecian al pueblo, a sus electores, a sus gobernados, a sus familias, y como no, si se desprecian ellos mismos al carecer de toda dignidad. Lo vimos durante esta semana, que marcó el inicio de la degradación de todos los participantes en esta nauseabunda orgía.      

Fue Xavier N. Palacios el primero en humillarse al buscar el apoyo e impulso  de aquellos a quienes antes señaló como “porquería”; así, aplicando una lógica silogística él se encuentra ya inmerso en esa porquería, y por lo tanto él lo es. Pero no conforme con sumergirse en ella, llevó de la mano a hacerlo a sus chicos Montessori, quienes también, ya se proclaman como piedras angulares de la Cuarta Transformación. Los mismos, por cierto, que en sus redes sociales siguen arremetiendo contra MORENA.

No sé si Xavier N. lo hubiera meditado, pero según resultados de una encuestadora queretana, el sondeo de su imagen en redes sociales, arrojó una percepción negativa del 85%. Todo derivado de la abyecta decisión; denigrante a más no poder.   

Incluso aquellos que la semana anterior lo apoyaban frenéticamente mediante mediocres desplegados, como Francisco Salazar Sáenz, salieron a decir que siempre no. Los que no lo abandonan, porque en ellos sigue ejerciendo el control, son los trabajadores de Interapas, dependencia que ha convertido en su centro operativo y de abastecimiento de mano de obra. A poco ustedes pensaban que las manitas en bardas se pintaban solas.  

Y si el entorno potosino se le volvió hostil, más lo será el del propio partido en el que buscó cobijarse. No habrá ningún morenista de base, que esté dispuesto en apoyar –si llegara– una candidatura tan espuria como la de la doctora Rangel, quien el día de ayer, recibió tranquilamente, mientras reposaba el desayuno en el restaurante Cielo Tinto, en compañía de Antonio Lorca, la constancia de registro que la acredita como solicitante para contender como candidata. No tuvo el valor de presentarse a las oficinas del CEEPAC para hacerlo, no por miedo a que los iracundos morenistas le prendieran fuego a ella y a las oficinas, sino –como puntualizó– para evitar exponerse y exponer innecesariamente a contagios de coronavirus; no había tal riesgo, cualquier acomedido morenista le hubiera acercado un generoso vaso de dióxido de cloro, para uso industrial.   

Mal comienzo, repudiada y a salto de mata; sin confrontar los problemas que ella ha generado en su ahora partido. No se augura ningún éxito para quien inicia desde la clandestinidad, aunque siempre acompañada de su ujier Emanuel Bandala Magallón, subdirector operativo –en funciones– de los Servicios de Salud.  

Los casos Rangel y Nava, fueron dos de los principales puntos que el historiador y militante morenista Pedro Salmerón, presentara ante la Comisión de Honor y Justicia de Morena, para solicitar la destitución del presidente del partido, Mario Delgado, argumentando la violación reiterada de sus estatutos “al presentar como candidatos a puestos de elección popular a personas que claramente pertenecen al régimen neoliberal y a sus partidos o gobiernos.”       

En los partidos que integran la alianza diabólica, la búsqueda de nuevos cargos es la constante; así por ejemplo, la educadora Marianela Villanueva, deja tirada la dirección de Colegio de Bachilleres; Rebeca Terán, la cafetalera de turbios manejos, busca una alcaldía;  Xitlálic Sánchez, se frota las manos –como en el súper tazón– tratando de alcanzar una diputación; otros abandonan curules, y partidos.                                            

Uno de los que no abandonó sus funciones legislativas, y pareciera que busca  una medalla al mérito, es el diputado Edgardo Hernández, quien en una patética intervención desde tribuna, perorando casi en lo neotérico, fustigaba a sus compañeros de legislatura a los que acusaba de participar en espectáculos denigrantes, similares a los que él mismo da. Ojalá alguien le lograra explicar que el término correcto es circense, aunque él sea un cirquero, y que el erario, siempre es público. Ridículo. 

Inicia la lucha por los huesos, la caballada no sólo está flaca, sino además hambreada.  

Gracias por la lectura; vacunémonos contra el coronavirus y la 

indignidad.