Serían días de guardar, pero en la práctica se orientan más a la distracción y el descanso. Igual podemos revisar un poco lo que se deriva de mis tres artículos anteriores sobre antecedentes o paralelismos que ayuden a posicionar y confirmar lo que ha sucedido estos últimos 7 años con López Obrador. Esto debe contribuir a entender y enfrentar los desastres y las graves amenazas que hay ahora… hacia cambios y mejoras en el futuro más cercano posible.
Así, digamos, consideremos en México once presidentes: Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel De la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. De ellos, Salinas sería el mayor constructor y AMLO el gran destructor.
Revisemos ahora las áreas de seguridad; salud; economía y crecimiento; productividad y competitividad; educación pública; producción agrícola y autosuficiencia; infraestructura (carreteras, ferrocarriles, aeropuertos); energía (Pemex, CFE, gas… soberanía energética); programas de vacunación; fondos para desastres; acciones anticorrupción; transparencia; poder judicial; derechos humanos; migración; seguridad social (IMSS, ISSSTE); procesos electorales; combate a la pobreza… ¿Hay alguna sin un claro fracaso o un empeoramiento significativo?
De Estados Unidos, igual tenemos estos once: John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Joe Biden y Donald Trump en su primer período. Los principales constructores habrían sido Johnson, Reagan y Bush padre, mientras que ninguno se acerca a la capacidad destructiva que ya muestra Trump a sólo tres meses de su segundo mandato.
Al igual que con López Obrador, otro populista, viene al caso preguntarse si detrás de esa capacidad hay una estrategia. Parece que tampoco.
A su vez, entre los gobernadores mexicanos de los últimos años, destacan unos pocos eficaces frente a populacheros muy cuestionados como Ricardo Gallardo de San Luis Potosí o Clara Brugada en la CdMx. De los mandatarios estatales vinculados a la delincuencia organizada, ya despuntaban en períodos anteriores los priistas Mario Villanueva de Quintana Roo o Tomás Yarrington de Tamaulipas, lo que hoy continúa con morenistas como Rubén Rocha Moya de Sinaloa y Américo Villarreal de Tamaulipas.
Que sirva para mejorar.
* MARIO VARGAS LLOSA ES reconocido por muchos y rechazado por algunos otros, lo primero sobre todo por su formidable obra literaria y sus posiciones políticas, mientras que lo segundo principalmente por sus actividades políticas y esas mismas orientaciones, e incluso por ciertas liviandades personales: su aceptación de un nombramiento de marqués y su relación de pareja con la atractiva socialité y modelo de España, Isabel Preysler.
El recién fallecido Premio Nobel de Literatura 2010 produjo dos decenas de novelas, varias de ellas memorables; unos quince ensayos; numerosos artículos periodísticos y otros textos diversos. Luego de escarceos juveniles con el comunismo y una admiración inicial hacia la revolución cubana, sus ideas políticas han sido las de un sólido liberal y demócrata.
Entendía que, más en la demagogia extrema, la disyuntiva no es entre izquierda o derecha, sino entre democracia y dictadura. Rechazó por igual las dictaduras de Fidel Castro y de Augusto Pinochet en Chile, a la vez que de México criticó al PRI y a López Obrador. En la práctica, fue un mal político que aspiró a la presidencia de Perú sin éxito; se dice que no sabía hacer promesas falsas.
* SON DEMASIADAS LAS ‘ZONAS de desastre’ en nuestro país. En paralelo a la seguridad o la economía, hay áreas específicas como salud y educación pública que se encuentran en una situación deplorable tras estos últimos años. En salud están muy claros los fracasos y sus letales efectos a corto plazo, pero en educación los daños son más profundos y graduales hacia futuras generaciones.
El escritor italiano Ítalo Calvino (1923-85) nos decía: “Un país que destruye la Escuela Pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la Educación, las Artes o las Culturas, está ya gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber”. En nuestro caso la autodenominada 4T perdería el poder si el pueblo llegara a estar más educado e informado.
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