Tifus criminal

“Lleva contigo una turma de caballería. 

Los caminos hoy en día son inseguros”.

Quinto Fabio Máximo a su hijo.

Me platicaba un amigo socarronamente que, desde hace más de treinta y cinco años, ha tenido un auge el negocio de ser sepulturero. Las pompas fúnebres hoy por hoy son un negocio seguro, como lo son vender y poner llantas de los vehículos, como los herreros en la antigüedad. Sin embargo, últimamente se ha complicado con tanto desaparecido, no obstante, de alguna u otra forma indirectamente da empleo a sepultureros fortuitos, economía trasformada, dice.

México es contagioso criminalmente hablando, relativamente fácil, mueres o despareces. Este mismo amigo gracioso, me comenta un anécdota: “De aquel hijo, que todas las mañanas tenia que ser despertado por su madre, para que fuera a trabajar a la comandancia de policía; no quería, se hacía el dormido, decía que tenía miedo de que lo insultaran, madrearan, levantaran o lo asesinaran; la madre lo escuchaba pacientemente todos los días y le decía, pues ni modo mi´jo, tienes que ir a trabajar porque eres el Jefe de la policía, cabrón”.

Esta pandemia criminal, no distingue ya entre “simples mortales o figuras de autoridad”, los de bajo, ni los de arriba, cualquiera puede ser infectado mortalmente, en cualquier lugar y a cualquier hora. 

Tan solo el año pasado se registraron 33 mil 241 homicidios, 25.6 asesinatos por cada 100 mil habitantes a nivel nacional. El tifus criminal ha ido avanzando fatalmente, por ejemplo: Hace treinta y cinco años (1990), se registraban 14 mil homicidios, con 17.5 asesinados por cada 100 mil habitantes. 

Para que se dé una idea estimado lector del brutal tifus criminal, del 2012 al 2024, en tan solo doce años, se registraron más de 391 mil homicidios, un promedio de 32 mil por año. 

Acá en San Luis Potosí, pega el tifus criminal también, aunque en “menor medida”, seis mil 648 homicidios en doce años, un promedio de 554 asesinatos por año, con una tasa de entre 11 y 28 por cada 100 mil habitantes en el mismo periodo. Coincide con la propia dinámica de la epidemia nacional, contagiosa sin jurisdicciones políticas, en un rango de 17 y 29 homicidios por cada 100 mil habitantes. *Última encuesta del INEGI.

TAPANCO: El tifus criminal mexicano es a fuego y plomo, principalmente, así se matan corporalmente y se mandan al inframundo donde los espera el Dios Mictlantecuhtli. Pero, también con cualquier objeto cortante, se pican y desmenuzan fácilmente en trocitos. El fuego y el puñal parecen ser la tradición en la hecatombe.  

El tifus criminal mantiene un registro de los homicidios por medios no especificados, pero en Veracruz la refieren: Muerte por “infarto”. 

En el viejo y salvaje oeste, (Estados Unidos, no México), los trabajos mejor remunerados eran herreros y sepultureros o enterradores, aunque algunos dicen que eran los burdeles. ¿Usted qué opina?         

X @franciscosoni