Todo en orden

Al más puro estilo de gobiernos priístas de los años setenta, las autoridades potosinas (ignoro si estatales o municipales) se ocuparon de embellecer los espacios por donde transitarían el presidente López Obrador y los góberes que nos visitaron el pasado jueves. Fue muy evidente el que vialidades normalmente relegadas, experimentaran un cambio considerable en un breve lapso de tiempo. 

El desembolso era necesario, la ciudad no siempre recibe personalidades de esa relevancia, como para que el gasto valga la pena (¿los potosinos qué?), pero en esta ocasión el Güerito no quería evidenciarse como un miserable frente a sus homólogos. Supongo leyó –o alguien le contó– la anécdota aquella en que Gonzalo Santos criticaba acremente a Emilio Portes Gil, recordando su paso por el gobierno de Tamaulipas: ¿cómo será en la presidencia de la República un individuo tan pinche, que cuando fuimos a visitarlo nos sirvió de comer un trozo de pollo hervido?

Debemos dar gracias a López Obrador –incluso los freneros– sin su visita al menos un tramo del periférico, seguiría siendo el mismo chiquero que es siempre, o al menos desde hace 11 años, cuando Su Alteza Serenísima también lo embelleció, para inaugurar su Centro de Convenciones.

La visita presidencial mostró muchas facetas de funcionarios, sobre todo la de aquellos a los que se les recocían las habas por obtener una foto con la señorita Vivanco, y cómo no, por mucho que critiquen al gobierno federal, siempre resultará enternecedor presumir en la egoteca del despacho –o en redes sociales– el retrato con una viejecita tan amable, linda y encantadora. 

Creo, de cualquier forma, que la incomodidad del góber fue evidente cuando tocó el turno de que el presidente se saludara con el alcalde de la capital, seguro esperaba que Navita protagonizara un desplante –de ésos que acostumbra pateando puertas– sintiéndose cuerpeado por los gobernadores de oposición; o quizá esperaba que AMLO le dijera: ¡Xaviercito! ¿Hoy no andas en el papel del saltimbanqui que busca llamar mi atención para llegar a la gubernatura? 

Nadie tampoco, ni los furibundos gobernadores del bloque derechoso, imprecaron la presencia del doctor López-Gatell, quien participó como siempre, en la telenovela de las siete, transmitida desde San Luis Potosí.

Quien sí resultó de piel muy sensible fue el superdelegado Mandrilo Morales, que arremetió contra Alejandro Pérez, por las críticas que éste hizo al acarreo para despedir a AMLO. Insisto, el trasnochado priísmo setentero no logra erradicarse, y como las ideas en la esgrima verbal no son el fuerte del delegado nepote, le resultó más fácil lanzarse a la yugular de Pérez, acusándolo de frenético frenista. Bueno, eso es fácil creerlo.   

Hasta la delincuencia y la inseguridad se portaron cordiales durante la visita pejista, pero al día siguiente todo se disparó: asesinatos, asaltos armados a casas en zona fifí, y delitos cotidianos; tan cotidianos que Leal Tovías dice que no nos angustiemos, que la inseguridad es nacional. Lo que al parecer le gusta ignorar al muy taimado, que su chamba no es para cubrir toda la geografía mexicana, sino sólo San Luis Potosí. Ocurre exactamente lo mismo que con la COVID,  a los agoreros palaciegos les encanta decir que sí lo tenemos, pero que así estamos en todo el país, y que si comparamos al nuestro con otros estados, estamos a todo dar. 

Y seguro lo estamos, dicen que esto desciende (aunque en San Luis rebasemos ya los mil muertos), y además que la ocupación hospitalaria de enfermos del mal es del 38%  en camas y 52% en terapia intensiva; ¡al fin tenemos 81 ventiladores!

Pero, por contraste, en un sitio donde se realizan pruebas de PCR para la detección de la COVID, comentan respecto a los resultados, que la positividad de las mismas ronda el 50%, (en un universo de 900 pruebas), lo que demuestra que los contagios se encuentran en su máximo nivel. No olvidemos que por mucho que el mal se encuentre generalizado, las problemáticas son locales; hay tantas realidades como dinámicas sociales, según las características de un entorno.

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Mientras algunos considerábamos que el cambio de rector y  los remplazos en las estructuras operativas al interior de la UASLP serían benéficas para todos,  diversos espacios han vuelto a las épocas más tenebrosas de la institución donde de nueva cuenta comenzará la deshonestidad, el acoso laboral, y el uso de bienes propios de la institución, para beneficio personal. 

Un botón como muestra: a la biblioteca del llamado Campus Oriente ha regresado como directiva una persona que el 17 de octubre de 2018 fue cesada en sus funciones, según instrucciones del anterior abogado general al director general de bibliotecas, Luis del Castillo Mora (que también era otra fichita). Quizá lo ignore el rector Zermeño, o quizá –todopoderoso en su institución– así quiere que se hagan las cosas. 

Gracias por la lectura; si pueden no salgan, si salen protéjanse.