¡Todos los santos, pero todos!

“Se va la muerte cantando,

por entre la nopalera,

en qué quedamos, pelona,

me llevas o no me llevas”.

“La muerte” canción mexicana.

La pregunta es ¿Ha habido seguridad pública en el México reciente? Y por consiguiente, sí ha habido paz para el pueblo, para poder argumentar la tesis del nuevo gobierno en la que su tarea más importante y urgente será la “recuperación de la seguridad pública”, según la exposición de motivos para la reforma de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, respecto a la creación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La idea es cambiar la “estrategia”, en materia de seguridad pública, para fusionar la seguridad interior, la seguridad nacional y los desastres naturales en un concepto global de SEGURIDAD, todo con unidad de acción y de mando, pero no, con un mando único.

Mire Usted, en el año de 1976 se judicializó a 70 mil presuntos delincuentes del fuero común, diez años después 1986 a 124 mil, a 81 mil en 1996, ocho años después en el 2004 fueron 211 mil. Sin duda, la incidencia delictiva ha ido en aumento constante y el INEGI así lo ha registrado de manera muy puntual año con año. Aunque ya para 1996 el SNSP lo ha venido haciendo en forma mensual e igual con tasas de incidencia delictiva siempre a la alza.

¿Será posible recuperar una paz que en verdad nunca ha existido y que a lo mejor es una cuestión puramente de percepción nostálgica de que los tiempos pasados fueron mejores y que nuestros ya queridos muertos en verdad no vivían en paz, sino que la encontraron solamente al morir?

“La primera tarea de cualquier Estado es proporcionar a sus habitantes seguridad en todo el territorio nacional. El Estado mexicano debe tener las condiciones para cumplir con esa elemental y crucial responsabilidad”, indica el documento mencionado. No obstante desde el año de 1933 año en que nació mi padre se han venido matando los mexicanos, se cometieron casi 8 mil homicidios dolosos, con una tasa de 45.35 por 100 mil habitantes, pero eran 17 millones y medio de habitantes. Para cuando quien esto escribe nació 1961, se cometieron poco más de 10 mil homicidios dolosos con una tasa de 29.39 por 100 mil habitantes, pero ya éramos (me incluyo), 36 millones de personas. Pues bueno, para 1981 ya eran 12,500 homicidios dolosos, para 1991 más de 15 mil homicidios, para el año 2001 bajo a 10 mil, aunque todo el periodo de los años 90´fue particularmente violento llegando a un clímax de 16 mil homicidios. Así, llegamos a la escalofriante cifra de 27 mil muertos en el 2011 y el año pasado 2017 se registró un incremento sustancial del 22%, donde se registró una tasa de 20.51 asesinatos por 100 mil habitantes la mayor de la historia mortífera de nuestro país desde que se tenga un registro oficial.

Les recomiendo la página del Ing. Aguirre Botello www.mexicomaxico.org “Tasa de homicidios por 100m habitantes actualizada desde 1931 al 2017”.

Lo que quisiera subrayar, es que hemos sido un pueblo que nos hemos violentado durante muchos años, no hemos tenido paz, siempre nos hemos determinado por una falta de respeto a la vida del otro, que es otro mexicano, hemos involucionado entre muertos, ya casi no hay santos, aunque la visibilidad de nuestra violencia estaba enmascarada en simples escenarios de la vida de nuestros padres y abuelos.

TAPANCO: “La vida (al mexicano) le ha sido hostil por todos lados, y su actitud ante ella es de un negro resentimiento. Es un ser de naturaleza explosiva cuyo trato es peligroso, porque estalla al roce más leve. Sus explosiones son verbales, y tienen como tema la afirmación de si mismo en un lenguaje grosero y agresivo. Es un animal que se entrega a pantomimas de ferocidad para asustar a los demás, haciéndole creer que es más fuerte y decidido”. Don Samuel Ramos, “El Pelado” -El perfil del hombre y la cultura en México-. Cada día que pasa, ¿Se confirma ese Yo deprimido?

Francisco.soni@uaslp.mx @franciscosoni