¡Oh, blanca navidad!
Pablo Escobar.
Llegó la temporada navideña y con ella hombres y mujeres “super-buena onda”; las frases de los mejores “deseos”; las posadas mamalonas; los gastos superfluos; las flores “noche buenas” que mueren antes de terminar diciembre; llegan las piñatas (me refiero a las ollas de barro o de cartón); los y las catarrínes amorosos (entre ellos); los santas y renos inflables de plástico (algunos de terror); los intercambios de regalos (casi a fuerzas y de mal gusto); los festejos burocráticos y de oficina (donde por única vez en el año se “amontonan” los mandos VIP con la tropa y hasta les dan chance de tomarse “selfies” con ellos); los aguinaldos; los regalos y arreglos navideños (dicen los chismosos, que hay gentes que cambian las tarjetas de presentación de los arreglos que reciben y ponen las suyas para reenviarlos a otros); las culpas y resentimientos llegan también con más enjundia y no podían faltar los mensajes por WhatsApp más falsos e impersonales que un “tochón” frio.
Dicho lo anterior, los criminales en épocas navideñas son los que más chambean, me refiero a los hampones de baja monta, los independientes; los organizados, esos a pactar y festejar.
Sin duda, existe una disminución en diciembre en la incidencia delictiva, pero es que son altamente religiosos y no vaya siendo que la “Lupita” se encabrone o Diosito se moleste, si se pasan de rosca y malandros en estas épocas navideñas.
El total de delitos que se cometen en un año tienen su propia lógica de variables de acuerdo con la época, a veces tiene que ver el día, o el mes. Así, diciembre se corona como un mes atípico, no obstante, el numero de delitos cometidos no es el mismo a los registrados, aparte que en el mes de diciembre hace frio y da mucha hueva ir a denunciar y con eso que en todos lados hay “guardias”, pues todos andan de vacaciones, pues menos se antoja.
Diciembre es enredado, solícito y muy aleatorio, donde las dinámicas sociales junto con el alcohol y drogas (el mejor mes de los “drug dealer”), modifican todo el patrón y procesos delictivos entre víctima y victimario.
Primero: hay más dinero; Segundo, la gente anda alcoholizada y media “flipeada”, dirían los españoles; Tercero, casas habitación solas por vacaciones.
Pero, a pesar de ser diciembre y que todo es alegría en las familias mexicanas, se rompen la mandarina en gajos entre ellos y los delitos de violencia familiar al alza, lesiones dolosas y culposas, daño en propiedad, amenazas, fraudes, abusos de confianza, ataques peligrosos, robo a transeúnte, robo a comercio y a casa habitación, abuso, acoso y hostigamiento sexual, violación simple y equiparada, robo a transportistas, asalto y suicidios, entre “otros”.
TAPANCO: Época navideña, de enajenaciones y bandidos.
Feliz noche buena y buen fin de año a mis cuatro fieles lectores, de corazón.
@franciscosoni