“Yo prefiero un funcionario ratero a un
funcionario pendejo, porque el pendejo es esférico: por donde lo mires, es pendejo.
Al ratero nomás hay que cuidarle las manos”.
JCT.
Como muchos metales, era maleable. El hierro, aunque más duro puede ser forjado y moldeado especialmente a altas temperaturas. Corrían tiempos complejos en los años ochenta y noventa, criminalmente hablando, igual que ahora.
Para que se den una idea, sí de casualidad algún joven está leyendo esta columna, era como ver actualmente la serie “Narcos” de Netflix. El paisaje mañoso estaba conformado por -El jefe de jefes-, según los Tigres del Norte por Miguel Ángel Félix Gallardo; Los Hermanos Arellano Félix, los “Aretes”, El Min y el Mon como protagonistas; Rafael Caro Quintero, “El Príncipe”; Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; Pablo Acosta Villareal, “El Zorro de Ojinaga”; Rafael Aguilar Guajardo, ex de la DFS; Héctor Palma Salazar, “El Güero Palma”; Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul” y Juan García Abrego, “El Barón de Matamoros”.
Me toco de cerca esa época, el primer Procurador General de la Republica fue Enrique Álvarez del Castillo Labastida, mismo que había sido Gobernador de Jalisco, casualmente origen del primer cartel de las drogas “El Cartel de Guadalajara”. Qué tan peliagudo sería el puesto de Procurador que pasaron por su silla cinco en el sexenio de Carlos Salinas.
Se creó la “Subprocuraduría de Investigación y Lucha vs El narcotráfico”, con Coello Trejo, llega con su equipo de confianza que le sabían al tejido político-criminal e institucional que predominaba, así como los tratos de los comandantes del CISEN antes DFS con los narcos. Pone en la Dirección de Investigación vs el narcotráfico al Comandante Fausto Valverde Salinas, en la Dirección de Control de Procesos en materia de estupefacientes y psicotrópicos a Federico Fernández Fariña y para cerrar la -pinza de control-, en la Dirección de la Policía Judicial Federal a Guillermo González Calderoni.
TAPANCO: Pero el poder solo le duró dos años. El Fiscal tenía las herramientas jurídicas y operativas para sustentar el poder, pero fue maleable. Controlaba los procedimientos penales en delitos relacionados con estupefacientes y psicotrópicos, las averiguaciones previas, el control de procesos, las relaciones internacionales de enlace y acciones, la investigación especial de narcóticos, el control y la información, la campaña contra la producción, la localización, verificación y destrucción de plantíos y las operaciones aéreas.
En seguida llegaron los Derechos Humanos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las muertes y violaciones de derechos eran muy flexibles, la policía judicial federal termino pudriéndose con más de mil denuncias, torturas, violaciones, corrupción, detenciones ilegales y desapariciones entre otras “exquisiteces”.
Para rematar, en seguida llega el General Carillo Olea al frente de la “nueva” Coordinación General de Investigación y Lucha contra el Narcotráfico de la PGR, pero a mí ya no me tocó. Y así, Procuradores y Fiscales van y vienen, unos de Hierro y uno que otro de Cromo color rosa. Entre tanto, todo sigue igual, ya que somos lo que somos, porque fuimos lo que fuimos.
X @franciscosoni