El invierno de 1709 es considerado el más frío que ha sufrido Europa en los últimos 500 años. En Inglaterra fue conocido como “La Gran Helada” y en Francia como “El Gran Invierno”. Un testimonio de la crudeza de dicho invierno lo proporcionó la Duquesa de Orleáns, cuñada de Luis XIV, quien escribió desde Versalles: “Nunca se había visto un frío tan intenso en la memoria reciente; nadie recuerda un invierno igual. Durante quince días, se han reportado cada mañana casos de personas encontradas muertas por congelación; se han hallado perdices congeladas en los campos. Se han suspendido todas las representaciones teatrales y todos los procedimientos judiciales; los funcionarios de los tribunales no pueden trabajar en sus despachos debido al frío”. Y en medio de toda la devastación que produjo, el invierno de 1709 tuvo una repercusión inesperada, como se relata a continuación.
Habría primeramente que señalar que el invierno de 1709 ocurrió durante el llamado Mínimo de Maunder, que es como se conoce al periodo entre los años 1645-1715, cuando cesó casi por completo la actividad del sol. Como nos explican los expertos, el sol tiene un ciclo de actividad con un periodo de once años, a lo largo del cual se observan máximos y mínimos en el número de manchas en su superficie. No obstante, durante el periodo 1645-1715 se rompió este ciclo y las manchas solares desaparecieron casi por completo, y con esto habría disminuido la energía solar que llega a la Tierra. Además, el Mínimo de Maunder ocurrió durante la Pequeña Edad del Hielo, que ocurrió entre los siglos XIV-XIX, cuando Europa sufrió de bajas temperaturas por diversas causas naturales. De esto, concluimos que la Pequeña Edad del Hielo y el Mínimo de Maunder unieron esfuerzos para generar en Europa una época de bajas temperaturas.
Por otro lado, el Mínimo de Maunder habría proporcionado a Antonio Stradivari la madera con la que fabricó sus famosos violines. En efecto, como sabemos, la madera que utilizó Stradivari ha sido motivo de numerosas hipótesis e investigaciones. En particular, se ha propuesto que dicha madera provino de árboles de tierras altas y frías, lo que es consecuente con el Mínimo de Maunder. La procedencia geográfica de dichos árboles, sin embargo, no ha sido demostrada más allá de toda duda.
En este sentido, es relevante el artículo intitulado “Rastreando los orígenes de la madera de resonancia de Stradivari”, aparecido en la revista “Dendrochronologia” el pasado 31 de enero. Dicho artículo fue publicado por un grupo de investigadores encabezado por Mauro Bernabei, del Consejo Nacional de Investigación de Italia.
Según Bernabei y colaboradores: “Una de las muchas incógnitas sobre la obra de Stradivari es el origen de la madera utilizada para la caja de resonancia, a pesar de las numerosas leyendas que rodean este tema… Estas leyendas están vinculadas a una visión mitológica y romántica de la construcción de violines y, aunque fascinantes, contribuyen a la confusión en torno al origen de la madera de resonancia de Stradivari”.
Bernabei y colaboradores se propusieron determinar el origen geográfico y la altitud a la que crecieron los árboles utilizados por Stradivari. Igualmente, se interesaron en determinar si sus preferencias en este respecto habían cambiado a lo largo de los años. Para este propósito, hicieron uso de la Dendrocronología, es decir, del estudio de los anillos de los trocos de los árboles. Como sabemos, los troncos de los árboles crecen por capas, que aparecen como anillos concéntricos en un corte transversal –una rodaja– del tronco. Cada año, el árbol añade una capa al tronco, de tal modo que contando el número de capas es posible determinar la edad de árbol. Además, la velocidad de crecimiento de las capas depende del clima en el que crece el árbol, de tal manera que un clima frío producirá anillos más delgados.
Para abordar sus objetivos, Bernabei y colaboradores hicieron uso de banco de datos dendrocronológicos para la madera de la caja de resonancia de violines de Stradivari, que incluía 314 series de anillos de crecimiento de 284 instrumentos autentificados. Estos datos fueron comparados con los anillos de árboles provenientes de un amplio rango geográfico de Europa.
Concluyen Bernabei y colaboradores que la madera utilizada por Stradivari provino de árboles crecidos en una región alta. De manera específica, en una región alpina que incluía partes de Italia, Suiza y Austria. La madera creció de manera lenta, seguramente con la participación de Mínimo de Maunder. Concluyen también que Stradivari cambió sus preferencias por la madera alrededor del año 1700, y en ese sentido escriben: “Los resultados sugieren que, hacia principios del siglo XVIII, Stradivari dejó de usar materiales de procedencia mixta y comenzó a preferir la madera procedente de los bosques de gran altitud de la zona de Val di Fiemme. Este resultado respalda la bien documentada evolución cualitativa de la artesanía de Stradivari, que alcanzó su apogeo, conocido como el «periodo dorado», a principios del siglo XVIII”.
Así, si bien el Mínimo de Maunder generó inviernos con resultados desastrosos para Europa, también ayudó a fabricar instrumentos musicales que, según los especialistas, no han sido superados hasta ahora.