Estamos a 24 días de las elecciones en el país, y nos preguntamos qué opciones serán las mejores para gobernar nuestro país, nuestro estado y nuestros municipios. Algunos quisieran contar con una bola de vidrio, de esas adivinatorias para conocer los resultados de esta elección.
Aunque muchos analistas hacen referencia a las teorías tradicionales de la elección racional para analizar la conducta del elector, ahora también hay nuevas perspectivas de análisis, respecto a lo que realmente mueve a los votantes a tomar una decisión.
Desde las perspectivas conductistas, el acto de votar, se representa en el momento que el elector se encuentra frente a la urna, lo que representa sueños, esperanzas, miedos, rencores sociales, es decir, emociones, pasiones y sentimientos, los cuales inciden en su comportamiento y definen la orientación de su voto.
Por lo tanto, desde esta perspectiva son las emociones, las pasiones y los sentimientos los que mueven al votante y su conducta el día de la elección. Emociones como la simpatía o atracción por un candidato, la antipatía, ira, el descontento, la inconformidad, la irritación social en contra de algunos partidos o de los resultados de su gobierno. El miedo, el temor, son otros de los sentimientos que mueven al elector para tomar una decisión
Muchas de las campañas en la actualidad se centran en mover las emociones de los electores, con el objeto de orientar los votos hacía su partido político. Aunque las decisiones de los votantes no solo son emotivas, este último elemento tiene un peso importante.
En la actualidad, pareciera ser que la elección racional ha sido abandonada, ya que el trabajo que realizan los equipos de campaña durante meses de investigación y análisis para identificar problemáticas sociales y posteriormente presentar propuestas de solución, así como acciones de gobierno y documentarlo en una Propuesta de Programa de Gobierno, pareciera que esto no es de impacto al votante.
Es un hecho que los electores no conocen las plataformas ideológicas de los partidos políticos, pocos conocerán el programa de gobierno. Los electores definirán su voto influenciados más por aspectos de carácter emocional, más que por aquellos de carácter racional. Ahora en las campañas se trabaja con marketing político emocional o como algunos analistas refieren la neurociencia de las emociones. Que busca que los expertos en campañas focalicen su trabajo en temas que impacten y provoquen actitudes emocionales en los electores para favorecer a su candidato.
Solo espero mi querido lector, que, en estas próximas elecciones, reflexionemos bien nuestro voto y realicemos nuestra mejor elección, buscando que nuestra decisión impacte en el bienestar de nuestro país, en una estabilidad económica en el Estado; y seguridad y un clima de tranquilidad en nuestros municipios.
@Marbygm
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