Una breve reflexión ética en tiempos conflictivos

Vivimos en tiempos donde la ética y la moralidad parecen ser conceptos cada vez más difusos en la esfera pública y privada: escándalos corporativos, corrupción política y un creciente escepticismo hacia las instituciones son parte de nuestro día a día. En este contexto, la “Prueba Cuádruple” Rotary se nos presenta como un interesante instrumento para reflexionar sobre integridad y responsabilidad.

La Prueba Cuádruple fue creada en 1932 por Herbert J. Taylor, un hombre de negocios estadounidense que enfrentaba la nada fácil tarea de rescatar a su empresa Club Aluminum Products Distribution Company de la bancarrota. 

Eran los tiempos de la Gran Depresión, cuando la economía global estaba en ruinas y la desesperación se apoderaba de muchos, Taylor buscaba una manera de infundir esperanza y ética en sus empleados y hacer equipo para el rescate. Así nació la Prueba Cuádruple, un conjunto de cuatro preguntas sencillas pero profundas: sobre lo que se dice, se piensa o se hace, ¿es la verdad?; ¿es equitativo para todos los interesados?, ¿creará buena voluntad y mejores amistades? y ¿será beneficioso para todos los interesados?

La primera pregunta, “¿Es la verdad?”, nos confronta con uno de los principios más básicos pero a menudo más difíciles de mantener en la vida diaria. En una era donde la desinformación y las noticias falsas están a un clic de distancia, la búsqueda y el acreditamiento de la verdad son más importantes que nunca. Esta pregunta promueve una cultura de honestidad y transparencia. Taylor entendió que una organización fundamentada en la verdad es una organización fuerte. 

La segunda pregunta, “¿Es equitativo para todos los interesados?”, nos lleva a considerar la justicia y la imparcialidad de nuestras decisiones. Cuando las desigualdades sociales y económicas son abrumadoras, es cuando más necesitamos un compromiso con la equidad.

La equidad implica tratar a todas las personas con justicia, sin favoritismos ni prejuicios. Al garantizar que nuestras acciones sean justas para todos los involucrados, fomentamos un ambiente de respeto y dignidad.

La tercera pregunta, “¿Creará buena voluntad y mejores amistades?”, nos recuerda la importancia de las relaciones humanas. En una sociedad cada vez más fragmentada, la construcción de relaciones positivas y significativas es esencial para el bienestar individual y colectivo. La buena voluntad no solo se refiere a la ausencia de conflictos, sino también a la presencia de un espíritu de colaboración y apoyo mutuo.

La última pregunta “¿Será beneficioso para todos los interesados?” nos reta a considerar el impacto de nuestras acciones en el bienestar colectivo. En una época donde el interés propio casi siempre prevalece sobre el bien común, este principio nos invita a adoptar una perspectiva más amplia y altruista. La idea de beneficios compartidos implica que nuestras decisiones deben tener un impacto positivo no solo en nosotros mismos, sino también en todas las personas afectadas por ellas. Esto puede incluir empleados, clientes, proveedores, la comunidad y, en un sentido más amplio, el medio ambiente. 

Más allá de su simplicidad, la Prueba Cuádruple nos desafía a adoptar un enfoque consciente y reflexivo en nuestras decisiones diarias. Nos recuerda que la verdad, la equidad, la buena voluntad y los beneficios compartidos no son meras aspiraciones, sino principios alcanzables que pueden transformar nuestras vidas y nuestras comunidades.

Ante vicisitudes y sobresaltos en nuestros días, la Prueba Cuádruple de Rotary International nos ofrece una brújula moral de mucha utilidad. Al cuestionarnos si nuestras acciones son verdaderas, equitativas, promotoras de buena voluntad y beneficiosas para todos, podemos encontrar un camino hacia una vida más íntegra y significativa; esto no solo puede transformar nuestras interacciones personales y profesionales, contribuye a la construcción de una sociedad más justa y compasiva.

@jchessal