Érase una vez una activista estudiantil con amigos populares entre la tropa y ciertos carismas que, no sin algunas mañas, la ayudaron en la vida y a encubrir sus modestas capacidades intelectuales y profesionales. Más que nada, se fue acercando a tipos con ambiciones tan grandes como su ignorancia y su demagogia.
No mostraba gran aptitud para ejercer altos cargos con eficacia e independencia de influencias negativas. Y ahora se confirma que, bajo la protección de su conocido mentor, fue creciendo en sendas de simulación con tareas cada vez mayores.
La comarca había venido avanzando aun con errores o dificultades, y la pareja llegó en un grupo que se adueñó del poder y ha depredado en exceso. Casi todo fue muy mal, aunque han podido defender su continuada sobrevivencia con excesos de demagogia y artimañas.
Esta falsa opción, que requiere defender tantos errores y fracasos, ha llevado a la heredera del caudillo a una situación cada vez más difícil de sostener. Todo ello demanda más mentiras que se vuelven desaciertos adicionales.
Igual se han sobrellevado presiones de otros reinos o comarcas, que amenazan la integridad de estas tierras.
Y en cámara lenta el sueño de eternidad se va colapsando, pues venía viciado de origen hacia un mundo cada vez más complejo.
Es así que esta muchacha porril y bastante limitada tendrá que dejar su importante cargo, pero nada podrá mejorar si el agazapado causante de las desgracias y sus seguidores más radicales (duros o ultras, les dicen) siguen dominando el Reino con las perversas estructuras de poder que han creado.
Presidenta, la llamaban. En fin, que en paz descanse esa débil esperanza de rectificación.
* EN 2024 EL DIPUTADO federal morenista Juan Ramiro Robledo se comunicaba en las redes con uno de sus compañeros de bancada, tratando de encontrar el sentido o la justificación de las cuestionables reformas de López Obrador. Deducían que la propiedad estatal de las empresas podría ser preferible que tener empresas privadas… dado que éstas se preocupan por “el lucro”.
Recordé eso ahora que el país sufre por los graves errores de esas reformas que aquellos legisladores tenían que aprobar, aunque fueran tan dudosos sus beneficios a la sociedad y más adelante han resultado contraproducentes. Son lecciones que deben estimular cambios para corregir tantos desaciertos.
Miren, ese retorno con excedentes es el motor de la economía mundial. Y debemos entender que es la expectativa de utilidades lo que mueve a invertir; si no la hay, no habrá inversión. Podemos hablar de remanentes y, en general, lo mismo se aplica a empresas propiedad del Estado, que luego dediquen esos recursos a reinversión o reparto de utilidades. Salvo claras excepciones, los proyectos públicos también deben ser rentables.
El capital cuesta y, si un empresario decidiera invertirlo frente a otras alternativas, estaría contemplando su recuperación con un excedente. De poco sirve exhortarlo a que sea solidario y se arriesgue, si no hay condiciones favorables.
Igual hay riesgos y posibles pérdidas, en vez de utilidades a monitorear.
Así, en México, las reformas de Estado que no ofrecen seguridad jurídica y desalientan al capital han derrumbado el crecimiento económico y la creación de empleos formales. La falta de certeza y confianza se vuelve mortal.
Incluso han impedido la inversión privada en Energía, y ésta es ahora la que más limita el crecimiento. A su vez, ojo, atacar la desigualdad es muy diferente a reducir la pobreza.
Sin inversión productiva se aleja más una reducción real de la pobreza; con todo, lograrla no sólo es crucial sino viable. Aunque el gobierno populista sugiera lo contrario, ser pobre no es bueno, y menos aún ser un país pobre.
El gobierno intenta rebatir que el PIB per cápita (nivel de vida promedio) no crece ni crecerá… lo que se debe precisamente al vacío de estado de derecho con una baja inversión bruta fija (no especulativa), además de los desmedidos subsidios y la elevada informalidad laboral.
Con correcciones, instituciones e incentivos adecuados la inversión privada nacional y extranjera podrá animarse y crear mejores empleos.
No hay de otra.
* SE ESTIMA QUE 8 de cada 10 mexicanos viven prácticamente al día; o sea, con sus ingresos y gastos apenas llegan al final del mes o la quincena. Esto confirma la difícil situación económica y social en el país, a la vez que nos deja ver por qué muchos se muestran agradecidos con un gobierno que reparte dinero.
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