Una guerra paralela

[Guarde este texto y léalo nuevamente en marzo de 2021]

¿Cuál es el impacto de internet, las redes sociales y las tecnologías en información sobre las instituciones democráticas/representativas? En distintos espacios se ha hablado sobre las enormes posibilidades que internet ofrece para simplificar y agilizar algunos procedimientos relacionados con la realización de las elecciones en el mundo. Como Usted sabe, en México ya se trabaja con una agenda de implementación de mecanismos de votación electrónica –urnas electrónicas y voto por internet- para que puedan incorporarse en la organización de las elecciones en México dentro de unos años más. 

Sin embargo, en esta ocasión quiero referirme a los riesgos y amenazas que nuestra democracia enfrenta desde un contexto social donde internet, redes sociales y tecnologías de información han modificado de manera significativa la manera en que conocemos, aprendemos y nos relacionamos. 

No se trata solamente de la realización de elecciones. Las amenazas a nuestra democracia se manifiestan en nuevas disrupciones en la manera en que nos relacionamos entre nosotros mismos, y en la confianza que tenemos a las instituciones democráticas/representativas. La polarización política entre ciudadanos se vive/padece todos los días con niveles crecientes de estridencia y hostilidad. De igual manera, cualquier encuesta de cultura política demuestra que los niveles de confianza en las instituciones se han ido deteriorando con el tiempo. Gran parte de este deterioro es causado por la construcción de narrativas que buscan derribar la percepción que la ciudadanía tiene de sus propias instituciones para “cosechar” algunos beneficios políticos. ¿En verdad merecemos las divisiones que vivimos, propiciadas por los conflictos entre fuerzas políticas? ¿es verdad que las autoridades electorales están cooptadas por corruptos y se dedican a maquinar y legitimar fraudes electorales?.

Un proyecto ilustrador publicado hace unos días por el Centro de Investigaciones Pew y la Universidad de Elon (si os interesa, googlead: “Tech experts say Digital Disruption will hurt Democracy”) propone algunas preocupaciones sobre el tema, que pongo ahora a su consideración: La democracia se encuentra en riesgo porque quienes tienen poder, buscarán mantenerlo a través de la implementación de mecanismos de difusión de información que sirvan sus intereses y no al mítico interés público. El empoderamiento de los –ya- poderosos y la devastación de la cultura cívica en la ciudadanía se basa en la guerra de desinformación y en la explotación del analfabetismo digital. Esto ocurre cuando hay actores que fomentan y aprovechan la apatía y el desconocimiento para formar públicos desinformados y desapasionados. Se pueden ganar elecciones con ello.

¿Cuál es el riesgo inminente? Anticipo que conforme nos vayamos aproximando al proceso electoral 2020-2021, sea a través de timos sofisticados como los deepfakes, o con maquinaciones rudimentarias como los cheapfakes; atestiguaremos la proliferación de manipulaciones de información que buscan darle la vuelta a nuestras leyes, confundiendo a las personas, generando condiciones de polarización –o peor aún, de hostilidad- y escalando la desconfianza en las instituciones que procuran nuestros propios derechos. Ojalá me equivoque, pero la disputa electoral podrá estar caracterizada por una guerra paralela cuyas batallas se librarán en el espacio digital, en los grupos de Facebook o de Whatsapp, en los hilos de twitter o en los videítos de TikTok. El manipulador entiende de procedimientos sancionadores y se escuda en el cobarde anominato digital para crear daños de desinformación que escapan a la legislación que trata de evitar estas conductas.

No debería preocuparnos que las disputas electorales se resuelvan de manera creciente en la proliferación de juicios ante los tribunales, que, a fin de cuentas, son vías transitables de la justicia electoral. Lo que debería preocuparnos –y ocuparnos- es que la conflictividad electoral sea propiciada por una deliberada manipulación de la verdad. Es por ello que resulta indispensable defender a la democracia a través del fortalecimiento de la cultura de la verdad. Esto cuesta tiempo y dinero, pero también preserva instituciones, mantiene condiciones de gobernabilidad y salva vidas.

@marcoivanvargas