Cada año llega desde la Universidad de Gotemburgo, su reporte sobre las Variedades de Democracia, V-Dem, cuyo título hoy es particularmente sugerente: Unraveling The Democratic Era? Se trata de desentrañar qué pasa hoy en este mundo convulsionado. El trabajo tiene una particular importancia al menos por dos razones, hace un minucioso análisis de lo que le ha pasado a la democracia en Estados Unidos, y lo que sucede ahora en México.
Se han escrito ríos de tinta sobre el retroceso democrático como sistema, pero V-Dem le pone criterios, números y porcentajes. Con datos de 2025 consigna que hay 92 autocracias y 87 democracias; que el 74% de la población mundial vive en una autocracia y sólo el 7% de la población está en una democracia liberal. En este último año ha empeorado la libertad de expresión en 44 países.
Este trabajo analiza al menos cinco dimensiones de la democracia: electoral, liberal, igualitaria, participativa y deliberativa. Construye índices complejos para ubicar a cada uno de los países. Este enfoque ayuda a conocer con precisión en dónde estamos parados y cómo nos comparamos a nivel global. V-Dem establece diferencias entre 2005 y 2025, y en esos 20 años resulta alarmante el retroceso que se ha vivido en todo el universo democrático.
Nuestro país ha retrocedido a los años 80 y se encuentra en una zona gris entre una autocracia y una democracia electoral, es decir, hay todavía elecciones competitivas, pero fallan otros indicadores importantes, como la gran concentración de poder, una erosión del Estado de derecho y una pérdida de autonomía institucional en los espacios que tutelan derechos ciudadanos. Son fenómenos que afectan a la calidad democrática. El deterioro está en la perdida de independencia del poder judicial, para no hablar de la destrucción de la carrera judicial. El control del poder legislativo al que se llegó mediante las trampas que se hicieron en 2024 con las cuotas ilegales de la sobrerrepresentación. V-Dem registra estos indicadores y nos ubica en el lugar 110 de 179 países como democracia liberal.
Sin embargo, mientras México está en rangos de retroceso democrático que llevan varios años, lo que ha pasado en Estados Unidos con Trump 2.0 no tiene comparación histórica. El V-Dem considera que ese país regresó a 1965 e incluso a la posguerra, está ante el mayor retroceso registrado en décadas. La velocidad de este proceso de autocratización ha sido enorme. A diferencia de otros países que se han tardado años, como Hungría (4 años), Serbia (8 años), India o Turquía (una década), Trump lo ha hecho en unos meses. En ese periodo ha desmontado el sistema de pesos y contrapesos; ha echado para atrás sentencias del poder judicial como la liberación de más de 1,500 delincuentes que asaltaron el Capitolio en enero de 2021. Los derechos civiles los ha debilitado y ha tirado a la basura instituciones de protección y ha revertido derechos humanos; ha atacado y debilitado a los medios de comunicación masiva y a las universidades, donde hay pensamiento crítico. En suma, ha destruido múltiples voces disidentes. Quiere rediseñar el sistema electoral para tener ventajas indebidas en los comicios intermedios del próximo mes de noviembre.
Como dice Anne Applebaum: “Donald Trump no piensa estratégicamente. Tampoco piensa históricamente, geográficamente ni siquiera racionalmente (…) No considera las consecuencias de sus decisiones (…) En cambio, actúa por capricho e impulso, y cuando cambia de opinión —cuando siente nuevos caprichos e impulsos— simplemente miente sobre lo que dijo o hizo anteriormente” (The Atlantic). Hoy no sabe cómo terminar la guerra en Irán, que cada día le cuesta más políticamente.
El V-Dem de 2026 explica la ola de autocratización que recorre el mundo, no solo como fantasma, sino como una enorme cantidad de gobiernos que destruyen instituciones y derechos. Por lo pronto, no se ve cuándo o quiénes puedan detener esta ola que nos arrasa y nos lleva a un mundo donde la única regla válida es la fuerza y las armas…
@AzizNassfi
(Investigador del CIESAS)