Vitis mimética

Uno de los aspectos más apasionantes del vino es su capacidad para reflejar lo que llamamos terroir: geografía, clima, geología, viduño, cultura, etc., que impactan a un viñedo determinado. Más allá de los estilos y la calidad objetiva, que una copa nos hable de su tierra es lo que hace la diferencia entre un vino básico (“comercial”, globalizado, industrializado) y una auténtica expresión vitivinícola de un lugar muy preciso del mundo y una sensibilidad.

Con frecuencia hablamos que en el mercado hay etiquetas que tienen la función de captar consumidores para el equipo del vino: un sabor reconocible logra que más personas se acostumbren a una bebida, en teoría. El gran volumen de ventas está aquí, con los ejemplos simples y frutales, con productos correctos que hoy en día, en general, son aceptables para el gran público, pero que no aportan una experiencia singular, es decir, al probar uno de ellos es imposible detectar de dónde proceden (¿Chile, México, España, Australia, Francia?). No tienen rasgos de identidad ni definición varietal ni personalidad propia. Es por ello que dudo de esa lógica: a nadie nos exentaron del primer sabor amargo de la cerveza, prácticamente no hay cervezas “dulcesitas” en el mercado, productos que tengan el cometido de lenificar la primera exposición a esta bebida. La cerveza es lo que es, es un gusto adquirido, la bebes así o no la bebes.

Por otro lado, la intención que hay detrás de una botella es como la intención que hay detrás de un texto literario. Es competente o no según cumpla con su función. No tiene nada de malo un vino franco, directo y fácil de beber, mientras esa haya sido la intención del enólogo. Si lo que se busca es la homogeneidad, aquí es donde puede hallarse. Es como un McDonalds: la comida te va a saber exactamente igual en cualquier ciudad del mundo en donde la consumas. Pero si lo que buscamos es una aventura, una historia, algo íntimo, personal, heterogéneo, particular, hay que alejarse de esos productos: no van a aportarnos nada.

La uva internacionalmente conocida como grenache, garnacha en España, es un buen ejemplo de lo que sucede cuando se respeta el terruño y se busca aportar una expresión auténtica de éste. La también llamada grenache noir, cannonau, granaccia o alicante, parece ser una variedad desarrollada en la península ibérica, cerca de Aragón, y de allí pasó a Francia, Italia, y el Nuevo Mundo.

En la época contemporánea, esta variedad ganó reconocimiento como el eje de la mezcla del Sur del Ródano, en donde compone, verbigracia, a los Chateauneuf-du-Pape, junto a la syrah y la mourvedre. Ha sido históricamente una uva propia para hacer ensambles: es parte insustituible del riojano, del prioratino, del citado GSM. Pero en décadas recientes ha ido ganando lugares en las propias mezclas tanto como desarrollándose como elemento varietal en algunos de los mejores vinos del mundo. 

Lo que sorprende es su capacidad, decíamos, para reflejar su entorno, su terruño, incluso la filosofía que hay detrás de estos vinos. Es relevante decir que algunas de las viñas más viejas del mundo son de garnacha, lo cual también abona a la calidad. Sea como parte mayoritaria de un vino potente, concentrado, de cuerpo completo y alto grado alcohólico, o sea como un vino elegante, floral, pinotesco, la grenache se mimetiza de forma maravillosa.

Por ejemplo, en el grupo muscular estaría un Reserve des Deux Freres de Usseglio y en el conjunto sutil, un Grenaches de Pierre, de Giraud, en un punto distinto de Chateauneuf-du-Pape. Así un Aquilón de Alto Moncayo (Aragón) o un L´Ermita de Álvaro Palacios (Priorat), equipo de cuerpo y extracción, ante Espectacle (Montsant) o La Bruja de Rozas (Méntrida), pasando por múltiples ejemplos en distintos puntos de la paleta estilística alrededor de toda España. Así también, en un Sine Qua Non (California), Echalas Vineyard de Horsepower (Washington), Les Amis de Torbreck (Australia), en diferentes extremos de las posibilidades de esta adorable variedad de vitis vinifera.

No dejes de buscar y probar distintos ejemplos de la garnacha, hay genuinidad a partir de unos $300. Con esta recomendación te mando un abrazo, caro lector, te deseo felices fiestas y mucha salud.

@aloria23

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