¿Cuál es la postura estratégica de nuestro país frente a lo que está ocurriendo en el mundo? ¿En qué posición vamos a ubicarnos sabiendo que compartimos con Estados Unidos, además de 3,152 kilómetros de frontera, un intercambio bilateral 930 mil millones de dólares y profundos lazos migratorios y culturales?.
Hoy quiero compartir con Usted una preocupación real. Sobre lo que está ocurriendo en la política y la economía internacional y sobre la ausencia de un proyecto nacional que asuma la rectoría de su propio desarrollo en función de esas condiciones de inestabilidad y tensión.
Probablemente Usted ya escuchó sobre el discurso pronunciado hace un par de días por Mark Carney, Primer Ministro de Canadá en el Foro Económico de Davos. Le pido que lo busque en Internet (googlead) porque no tiene desperdicio. “Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, el final de una bella historia y el comienzo de una realidad brutal donde la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción” -advirtió.
Antes de entrar al discurso coloco el contexto sobre la mesa. Presento como evidencia las crisis de las últimas dos décadas en finanzas, salud, energía y geopolítica, que han debilitado la integración global. Además, las instituciones multilaterales como la OTAN, la OMC, la ONU y la COP han perdido eficacia, llevando a países a buscar autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y suministros. Ejemplos concretos incluyen los aranceles impuestos por Trump a Canadá y amenazas de anexión (a Canadá y Groenlandia), así como ataques militares extrajudiciales de EE.UU. en el Caribe, así como las amenazas a México y Colombia.
Regreso al discurso de Carney (¿ya lo buscó en internet?). El Primer Ministro canadiense no se anda con rodeos: proclama que el orden mundial está en “una ruptura, no una transición”, donde las grandes potencias convierten la integración económica en “arma de coerción”, con “aranceles como apalancamiento, infraestructura financiera como coerción y cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar”. Con crudeza recuerda el aforismo de Tucídides sobre las relaciones internacionales, sentencia que “el fuerte hace lo que puede, y el débil sufre lo que debe”, y fulmina la cobardía de las potencias medias que aceptan la simulación de “vivir dentro de la mentira”, como el tendero de Havel que finge lealtad al comunismo sabiendo que es falso. Carney es brutalmente claro: el orden mundial es una farsa que “ya no funciona”, las instituciones multilaterales como la OTAN, la OMC, la ONU y la COP son “grandemente disminuidas”, y creer lo contrario es “nostalgia, no estrategia”.
Carney exige a países como México dejar de simular: dejar de “participar en rituales que saben falsos” y enfrentar la realidad de un Trump que usa el T-MEC como “fuente de subyugación”, con amenazas de “golpear tierra” en México y ataques en el Caribe. Canadá responde con “realismo basado en valores” —”principios y pragmatismo”—, duplicando gasto militar, invirtiendo millones en soberanía y aliándose con China, Qatar e India en “geometría variable”, porque “si no estás en la mesa, estás en el menú”. Para México, esta verdad es un ultimátum incendiario: seguir “actuando como si fuera verdad” el viejo orden equivale a “suicidio soberano”; la lectura del discurso de Carney advierte que hay que forjar coaliciones con Canadá o convertirse en “fortaleza pobre, frágil e insostenible”.
Está en territorio mexicano la Gobernadora General de Canadá Mary Simon -quien funge como jefa de estado pero no como jefa de gobierno- y hasta donde me quedé, se reuniría con la presidenta Sheinbaum. No espero anuncios espectaculares, pero sí un aprovechamiento sustantivo de la reunión.
Seamos serios. Sin discursos. ¿Cuál es la postura estratégica de México frente a esto?. El tiempo corre.
La caminera
¿Recuerda lo que le dije la semana pasada sobre la reforma electoral y la necesidad de conciliar -negociar- con el PT y el PVEM?. Bueno, ya ocurrieron esas reuniones con la Secretaria de Gobernación. La presidenta Sheinbaum ha subrayado que esas reuniones no son para acordar el aval de la reforma e insiste en que la reforma será sobre lo que la gente pide. El día de hoy todavía no hay acuerdo.
X. @marcoivanvargas