Votantes responsables

En México solo se requiere ser ciudadano mexicano, mayor de edad y tener un modo honesto de vivir, para emitir sufragio en un proceso electoral; la credencial expedida por el Instituto Nacional Electoral acredita las dos primeras y la tercera se presume, salvo prueba en contrario.

La esencia de la democracia mexicana radica justamente en esa amplia participación posible de los habitantes de la nación para conferir el mandato de sus decisiones fundamentales para la consecución de los fines que dan cohesión al Estado.

Sin embargo, el voto es una responsabilidad que, desgraciadamente, se ve descarrilada gracias a las manipulaciones y arremetidas de políticos poco escrupulosos que engañan y tergiversan la voluntad electoral.

Considero las siguientes nueve características que debe tener un votante modelo en México y en general, en cualquier democracia.

1.- Conciencia cívica: Un ciudadano informado debe estar consciente de su papel en la sociedad y de la importancia de participar en el proceso electoral. Debe comprender que su voto puede influir en las decisiones que afectan a la comunidad y al país en general.

2.- Educación política: Tener un entendimiento básico de cómo funciona el sistema político, las instituciones gubernamentales y los procesos electorales es crucial. Esto ayuda a evaluar las propuestas de los candidatos y su capacidad para llevar a cabo sus promesas.

3.- Pensamiento crítico: Debe ser capaz de analizar información de manera crítica. Esto implica buscar fuentes confiables, contrastar datos y evaluar la veracidad de las afirmaciones hechas por los candidatos.

4.- Empatía y perspectiva: Ser capaz de ponerse en el lugar de los demás y comprender diversas perspectivas es fundamental. Esto permite evaluar cómo las políticas propuestas impactarán a diferentes grupos en la sociedad y tomar decisiones más equitativas.

5.- Discernimiento: Un ciudadano debe tener la capacidad de discernir entre retórica vacía y propuestas realistas. Esto implica evaluar si las promesas de los candidatos son factibles y coherentes con la realidad política, económica y social.

6.- Compromiso con los valores: Debe haber una conexión entre los valores personales del ciudadano y las propuestas de los candidatos. Evaluar si los candidatos se alinean con los valores individuales ayuda a tomar decisiones coherentes y auténticas.

7.- Responsabilidad social: Emitir un voto informado es una responsabilidad social. Los ciudadanos deben estar dispuestos a cumplir con su deber cívico y a contribuir al bienestar de la sociedad en su conjunto, más allá de intereses personales.

8.- Tolerancia al debate y la diversidad: Un ciudadano informado debe ser capaz de participar en debates políticos y discusiones constructivas de manera respetuosa y abierta. La política abarca una amplia gama de perspectivas y opiniones, y tener la capacidad de escuchar y considerar diferentes puntos de vista enriquece el proceso electoral. 

9.- Participación continua: La participación ciudadana no se limita solo al día de las elecciones. Un ciudadano informado debe estar dispuesto a participar de manera continua en la vida política y cívica de su país. Esto incluye estar al tanto de los acontecimientos políticos, mantenerse informado sobre las decisiones del gobierno y participar en actividades cívicas como protestas pacíficas, foros y grupos de discusión. 

Esto es un ideal que tal vez, algún día, podremos alcanzar. Por hoy, el futuro no promete. En México, las necesidades apremiantes de supervivencia elemental, la inseguridad, el bajo nivel educativo y, por supuesto, el activismo político en favor de la ignorancia, son algunos de los factores que nos restan optimismo.

Una población con atributos de verdadera ciudadanía es lo que necesitamos. No dejemos la formación cívica solo al Estado ni al Instituto Nacional Electoral.

Ciudadanos haciendo ciudadanos, esa es la clave.