¿Y luego?

La Presidenta de la República se desgasta cada día más con sus reacciones y equivocaciones ante tantas críticas válidas de diversos frentes. Va de mal en peor en su discurso y en su gobierno.

Y, en medio de esos reclamos, declara: “Así vamos a seguir gobernando. Pésele a quien le pese, vamos a seguir gobernando para el pueblo de México, porque a nosotros nos eligió el pueblo de México”. Pero, claro, no es cierto que el pueblo quiera un gobierno tan deficiente.

Miren, no se trata de que su gobierno nos guste o no, ni de que millones podamos lamentarlo o celebrarlo. El problema es que prolongar algo tan malo hace mucho daño al país. Y si ella se tiene que ir en algún momento, es útil tener en cuenta quién podría quedar en su lugar.

Recordemos que, si se va antes de que su gobierno cumpla dos años (este 30 de septiembre), el Congreso morenista nombra un Presidente interino, mientras se celebra de nuevo una elección nacional (manipulada por Morena). Si se fuera durante los últimos cuatro años, el mismo Congreso morenista decide quién queda ya como Presidente sustituto.

¿Empezamos a darnos una idea?

Bueno, acaso los obradoristas consideren que deba ser otra mujer quien supla a la que recibió la mayoría del voto popular. Digamos: Rosa Icela Rodríguez o Luisa María Alcalde, que ya han sido titulares de Gobernación; con todo, aquí podría ser vital un test de IQ o Coeficiente Intelectual.

En la Suprema Corte tienen a Lenia Batres o María Estela Ríos, que igual deberían superar un diagnóstico de posible retardo mental, ante la elevada responsabilidad de la Presidencia. Entre las gobernadoras, podrían revisar a Rocío Nahle o Layda Sansores… sin incluir a Clara Brugada si se ponen ciertos mínimos de aptitud.

De los hombres, se inclinarían por quienes ya fueron candidatos presidenciales o por varios morenistas muy visibles: Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y Mario Delgado, o con menos posibilidades Gerardo F. Noroña, Omar García Harfuch, Ignacio Mier… Ya no incluyo aquí a Rubén Rocha Moya y otros gobernadores muy cuestionados.

En todo caso, el perfil tendría que cuadrar con el famoso disparate de “mucha lealtad y poca capacidad”, aparte de asegurar impunidades por cuatro años o más. Y eso ataja a los mejores.

A su vez, junto a nombres y lealtades personales, se va a requerir una adhesión plena en los temas más doctrinarios del obradorato, como Educación o Economía.

En esta última, Jesús Ramírez, el vocero de López Obrador ahora con Sheinbaum, todavía se ufana de esta retahíla de tonterías: “Con la 4T la prosperidad compartida es desarrollo con justicia social. Es poner en el centro el progreso de la población. Se ha triplicado el salario mínimo, se aumentó el poder adquisitivo de los trabajadores y 75% de las familias reciben un programa social”. Lo dice en sus redes.

Y allí mismo un influencer le revira:

“¿Me estás presumiendo como logro que 75% de las familias reciben un ‘programa social’? Eso es un fracaso gubernamental confesado.

Significa que 3 de cada 4 familias mexicanas dependen de una transferencia del gobierno para sobrevivir. No de su trabajo, no de su productividad o de su desarrollo, sino de ‘limosna fiscal’ que se paga con deuda, impuestos o recortes.

Es clientelismo masivo que mantiene a la gente pobre y dependiente, mientras ustedes se hinchan y gastan sin generar riqueza real. Si México estuviera creciendo de verdad, la gente saldría de la pobreza con empleos productivos, no por dádivas del gobierno”.

En fin, nada alentador.

México necesita muchas cosas muy diferentes, no solo líderes. ¡Y menos resignación!

* AMABLE COMENTARIO DE UN lector: “Estoy de acuerdo con tu texto de hoy. La presidenta se expone cada vez más al acuñar mentiras evidentes. ¡Es ella!” (Abril 11).

* LOS ÚLTIMOS ESCÁNDALOS DE Marcelo Ebrard con privilegios indebidos para su hijo, y del tantas veces esquivado y negado derrame de Pemex, nos confirman la falta de ética en la Cuatroté y, a fin de cuentas, una vocación por empeorar las cosas con mentiras y manipulaciones para evadir responsabilidades. ¡Desvergüenza e impunidad!

* ES HISTÓRICA LA DERROTA de Viktor Orbán en Europa, a quien han llamado el Trump de Hungría o el Amlo del Danubio, por su desbordado populismo autoritario (de derecha, en ese caso). Duró 16 años en el poder y, aun con obvias diferencias, esta votación da ánimos a México… Pero, ojo, no vamos a esperar tanto para sepultar el corrupto y destructivo obradorato.

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