Y sigue la yunta andando

Me decía mi prenda amada: / que vaya el patrón al cuerno, / cómo estuviéramos de hambre / si te has seguido creyendo / de lo que te decía el cura / de las penas del infierno. / ¡Viva la revolución!, / ¡muera el supremo gobierno! // Se me reventó el barzón, / ¡y siempre seguí sembrando! 

Así termina la canción de Miguel Muñiz musicalizada por Luis (Ignacio) Pérez Meza a mediados de la década de 1930, que muchos consideran anónima y de tiempos de la revolución, por retratar la tienda de raya y su compra de vidas y voluntades para el patrón (sea hacendado, cacique, empresario) y por el carácter anónimo de la mayoría de los corridos, ese género mexicano de la literatura de tradición oral tan asociado a los principios del siglo XX y su movimiento armado.

El aniversario de su inicio es un buen pretexto para preguntarnos qué fue en realidad la revolución, quiénes sus protagonistas, cómo se institucionalizó y qué leyes, usos y costumbres le sobreviven a esos tiempos de haciendas, caudillos de a caballo, de defensa de la tierra, de cambios en la ley y de algunos que solo buscaban el “quítate tú para ponerme yo”. Tiempos de nacionalismo y búsqueda de eso que se dio en llamar “mexicanidad”. Madero, Villa, Zapata, Carranza, Obregón... cada quien con sus motivos y sus tiempos, pelearon entre sí y hoy todos son héroes. 

Se conoce (más o menos) la obra de Mariano Azuela, Rafael F. Muñoz, Mauricio Magdaleno Francisco L. Urquizo y Martín Luis Guzmán. Juana Belén, Nellie Campobello y Carmen Báez son las escritoras de ese periodo que no suelen (o no solían) asentarse en actas literarias. En el prólogo a su novela Cuando engorda el Quijote (1937), el rioverdense Jorge Ferretis, perteneciente a la segunda generación de la narrativa surgida del movimiento armado, asienta: “Esta era una revolución fermentada con analfabetos, creada por merolicos y usufructuada por ladrones. […] levantó una fauna de asesinos y encumbró a muchos lambrosianos. A las personas “honorables” que sobrevivieron, las volvió dispépticas”.

El corrido surge «“cuando se cantan las hazañas de algunos rebeldes al gobierno porfirista”, en el último cuarto del siglo XIX», dice el doctor Aurelio González citando a Vicente T. Mendoza, y sigue la cita: «“es propiamente el principio de la épica en que se subraya y se hace énfasis en la valentía de los protagonistas y su desprecio a la vida”, con lo cual define el corrido en una dimensión épica, descartando de hecho toda la vertiente novelesca que desde nuestro punto de vista también es parte esencial de la temática del corrido».

El barzón, esa canción precursora del rap, ha sido un puente entre los corridos tradicionales y lo que primero se llamó narcocorridos y hoy se presenta como “corridos alterados”, donde el elemento que se continua es el desprecio a la vida. De las estrofas de tono épico en tercera persona, biográficas o de una sola anécdota (como un cuento) se pasó a un híbrido de pícaro y antihéroe en primera persona con sus fiestas y su actitud retadora. Desconozco buena parte el tema, pero sé de modernas cucarachas que ya no pueden caminar, y me gustaría saber: ¿hay por ahí Adelitas modernas? ¿Amor hasta la muerte como el de la Valentina?    

Ya Carlos Monsiváis en 2009 hablaba de estos nuevos corridos y sus temas: armas de alto poder, tecnologías de comunicación, salir de la pobreza, autos de lujo, excesos, la vida como fiesta, el toque dorado en ropa y accesorios... 

Calibre 50 es uno de los grupos musicales más conocidos en la actualidad, y uno de sus corridos dice: “El renovar o morir / esa es la ley de la vida. / Hay que ser agradecidos/ y no caer en la avaricia. / Quieres ser grande / piensa en grande / así se llega hasta arriba…”   

Estos tiempos tan inciertos necesitan otras crónicas, historias épicas que merezcan ser cantadas. Hoy se habla de cambios y revoluciones sin armas, pero toda la historia tiene que dejarse asentar para ver si fue cierta. No es lo mismo andar en “la bola” que mirarla con ojo crítico. Las loas (en primera o tercera persona) ya están muy vistas, en verso o en prosa. Corridos necesarios contra la crónica oficial, desde el campo, desde los barrios, desde el humor anónimo. 

Año de dos mil veintiuno, muy presente tengo yooo… 

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Posdata 1: Les invito a conocer la traducción que por escrito y en audio hizo al francés mi querida amiga y admirada artista Amanda Bouchenoire de “En la frontera”, uno de los cuentos de mi libro Fuera de mí, eufemismos para ciertas locuras (El Diván Negro, 2020). Pueden oír “A la frontiere” en mi canal de SoundCloud, el link y el texto están ya en mi blog.

Posdata 2: El próximo sábado 27 en el Centro de las Artes de San Luis Potosí se rendirá homenaje al recientemente fallecido Jossfallecido Joscanas al s El Ciudadano Potosino 

é Alba de Santos, director del periódico El Ciudadano Potosino, de parte su familia y de trabajadores, colaboradores y personas cercanas al proyecto incómodo que duró 244 números. Se tendrá una mesa de diálogo y se presentará un número especial (el 245) de El Ciudadano Potosino.