YA HUBO TIRO

Hace dos meses y medio, el 13 de marzo, publiqué una columna con el título HAY TIRO, que en esencia decía que desde fines del año anterior, en forma coordinada el gobierno de Claudia Sheinbaum y su partido Morena, habían comenzado a operar para que Ricardo Gallardo Cardona dejara de ser el único actor protagónico en el escenario de la política potosina, en sentido amplio. Esto se consolidó el sábado pasado. Hay quienes, además, en una interpretación sofisticada pero no disparatada, están convencidos de que la vía para alcanzar más rápida y eficazmente ese propósito fue venir a hacer polvo en los hechos el desafiante y arrogante eslogan de la administración gallardista, Sin Límites.

“¡Por primera vez les pudimos ganar el espacio a los verdes!”, me dijo exultante un operador morenista, que en más de una ocasión anterior había visto como sus compañeros de partido y él mismo eran avasallados en eventos masivos en que participaban ambas formaciones políticas.

¿Cuál fue la clave del éxito?, pregunté. Tres factores, me dijeron: Supervisar la movilización -algo que casi nunca se hace en Morena-, inyectarle suficientes recursos económicos y los primeros en llegar. Líneas adelante volveré sobre este aspecto.

Para los analistas más avezados, la estrategia encaminada a romper el monopolio político del gallardismo, estructurado para sustentar el proyecto caciquil vía nepotismo, se apresuró hace cosa de cuatro semanas, luego de que Ricardo Gallardo Cardona introdujo el cambio de imagen de su administración, sustituyendo el “Potosí para los Potosinos” por un provocador “Potosí Sin Límites” y sus variantes.

Previamente al cambio de identidad gráfica de la administración, su titular recibió avisos que por lo visto decidió ignorar: desde diciembre comenzaron a cambiar a los delegados federales sin siquiera avisarle, ya no digamos consultarle. Entraron al relevo morenistas de cepa. Poco después le arrebataron el control que ejercía sobre el Tribunal Estatal Electoral; le frustraron de raíz su intento de reprimir y humillar al periodista Omar Niño y sígale usted. No entendió o no 

quiso entender.

Casi al mismo tiempo que aparecía lo de Sin Límites, cobró visibilidad el proyecto industrial en Corcovada, del que nunca se tuvo claro si era para un banco de materiales, una planta cementera o una explotación minera. Aunque luego trató de negarlo, el gobierno gallardista vio con buenos ojos y arropó la iniciativa, promovida por una empresa del consorcio de Ricardo Salinas Pliego.

La inconformidad de una buena parte de los ejidatarios, de cuyas tierras comunales se les querían comprar más de 400 hectáreas a precio de ganga, se potenció al ser expuesta en una Mañanera presidencial, donde se dijo que no había ningún permiso federal ni intervención en la asamblea que conforme a la ley agraria debía autorizar la enajenación de los terrenos.

Por si no fuera suficientemente claro el posicionamiento, en un tiempo récord de 48 horas dependencias federales como la Procuraduría Agraria y la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, dictaminaron por escrito que la asamblea en marcha no podía celebrarse porque no cumplía una serie de requisitos legales. Se suspendió sine die.

No conforme con eso, apenas en la antevíspera de su realización, la visita presidencial del sábado 24 se anunció para tener su evento principal en Villa Hidalgo, a corta distancia de Corcovada. El tema del frustrado proyecto ni siquiera fue mencionado en ninguna de las intervenciones, pero fue suficiente que al concluir el evento la doctora Sheinbaum se acercara a los ejidatarios inconformes para ofrecerles garantías de que sus derechos no serán vulnerados, y luego atendiera a la prensa que le preguntó sobre lo mismo y reiteró hasta en tres ocasiones que (los interesados) “no tienen ningún permiso”; ante la insistencia de los reporteros fue categórica: “no tendrán ningún permiso”. Hasta ahí llegó el cacareado Sin Límites.

No deja de tener significado que Villa Hidalgo tenga un ayuntamiento con dos peculiaridades: su actual alcaldesa es beneficiaría del nepotismo, ya que es esposa del anterior alcalde, y ambos ganaron por el PAN pero recién se cambiaron al PVEM, más obligados que por gusto. La alcaldesa y sus funcionarios tuvieron confirmación de que recibirían la visita presidencial apenas la víspera, cuando les encomendaron la estratégica responsabilidad de colocar las sillas muy de mañana del sábado.

Aquello de que “¡Por primera vez les pudimos ganar el espacio a los verdes!” significó varias cosas: que los morenistas ocuparan las filas delanteras y centrales del sillerío, desde donde se lanzaron abucheos al gobernador, y que además tuvieran el control del acceso. Tanto que se dieron el lujo de no dejar entrar al diputado federal verde Juan Carlos Valladares Eichelmann, últimamente muy promocionado por el gallardismo. Fue hasta que doña Rita Ozalia dio instrucciones que le permitieron el acceso.

Los asistentes acudieron todos de camisa blanca por instrucciones emanadas de Palacio Nacional. Nadie con prendas de vestir o accesorios con colores partidistas, guindas o verdes, tendría acceso al recinto. Y así fue.

SEÑALES

Quienes quieran encontrar el meollo de la reciente visita presidencial en las obras anunciadas (reiteradas, repetidas, resucitadas) andarán un camino equivocado. Eso fue el pretexto apenas disimulado. La doctora Sheinbaunn vino a hacer política. No sé qué tanto a darle un fuerte coscorrón a Salinas Pliego, pero sin duda a poner en su lugar al desbocado mandatario potosino.

En materia de obras e inversiones, la visita presidencial ofreció iniciar pronto el aeropuerto de Tamuín que se autorizó, con partida presupuestal y todo, el ultimo año de Peña Nieto, en el 2018; lo de las importantes y sin duda benéficas carreteras de Valles a Tampico y de Huejutla (Hgo.) a Tamazunchale, se ha anunciado por lo menos dos veces antes; de los tramos de nuevo tren de pasajeros que cruzaran territorio potosino, se dijo que uno de ellos arrancará en 2026, pero sin mucho asegurarlo. 

Quizá lo más importante corrió a cargo del director general de Conagua, quien anunció más de 900 millones de pesos para obras hidráulicas en todos los ayuntamientos, incluida reparación de redes de distribución, construcción o reactivación de plantas de tratamiento, perforación de pozos y demás. 

La obra estrella para abastecimiento de agua potable en esta zona conurbada que aglomera el 45 por ciento de la población -la presa de Las Escobas- se quedó en el aire. Resulta que todavía está en estudio su viabilidad, cuando se supone que forma parte de los 18 proyectos prioritarios del Plan Hídrico Nacional anunciado hace seis meses, y ya hasta tenía asignados recursos federales y estatales.

Hay indicios de que ese proyecto, poco eficiente según expertos consultados, está en vías de esfumarse. La sospecha se profundiza luego de que ayer trascendiera que calladamente el gobernador Gallardo Cardona nombró un cuarto director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Pascual Martínez, exencargado del sistema de agua potable de Villa de Reyes, en sustitución de Gabino Manzo, quien no pudo con el paquete de elaborar el expediente técnico preliminar de Las Escobas. A un paso 

del ridículo.

En su breve y atropellado discurso de bienvenida a la jefa del Ejecutivo Federal, Gallardo Cardona le dijo casi al final: “Aquí somos tus aliados”. ¿Aliado el que movió montañas y gastó toneladas de dinero para frustrar la primera iniciativa de reforma constitucional propiamente claudista, la del nepotismo a partir del 2027? ¿Aliado el que ante el decálogo presidencial para su partido, que incluyó aplicar en el 2027 la norma antinepotismo aunque no esté en la ley, mandó a su colaborador más estimado por la doctora Sheinbaum, Héctor Serrano, a declarar que esas eran ondas de Morena que nada significaban para el Verde? Si hay veces que el mensajero es el mensaje, ésta es una de ellas.

Lo de discurso atropellado lo digo porque de acuerdo a la versión estenográfica, Gallardo Cardona, con si acaso dos minutos de duración, a veces tuteaba a la Presidenta y a veces la trataba de usted. ¿Nervios? Y ni qué decir de su semblante. 

Conclusión aventurada y pelandusca: A la luz de lo sucedido, dirían en el barrio ¡Sin Límites mis destos!

COMPRIMIDOS

Respondo una pregunta que me ha sido formulada varias veces estos días: No, no pienso ir a votar el domingo en esas extrañísimas, laberínticas y desaseadas elecciones judiciales. Lo he decidido así a partir de una consideración principal: Si acude a votar todo o la gran mayoría del padrón electoral, independientemente de cuales sean los resultados específicos, se podrá asumir que la ciudadanía en pleno aprueba el experimento ese. Si, por el contrario, no acudiera a sufragar nadie o muy pocos, se podría concluir que la gran mayoría de los ciudadanos repudian ese proceso que parece más ocurrencia hija de rencores que una decisión de estado cuidadosamente sopesada y planificada. En cuanto a usted, usted sabrá.

Debo reiterar algo que ya dije hace semanas: estoy firmemente convencido de que los poderes judiciales, tanto el federal como los estatales, están urgidos de una reforma profunda, de una transformación mayor y de una sacudida enorme, pero no este bodrio infame, inescrutable, manipulable. Insistiré: Sí elegir juzgadores es lo mejor y lo que convierte en más democrático a cualquier país ¿por qué será que de más de 200 naciones en el mundo solo una (Bolivia) usa ese método? (y con malos resultados). ¿Todas las demás son tan torpes o perversas que prefieren tener un aparato judicial antidemocrático, impuro, distanciado del pueblo?

No sé si sea por aquello de que el mal ejemplo cunde o si es por falta de información adecuada, pero es obvio, clarísimo, que su condición de senadora no faculta a la señora Ruth a alterar, dañar o modificar el equipamiento urbano, por mucho que la gente se lo pida o por mucho que le caiga mal el alcalde capitalino. Está la dama invadiendo jurisdicciones ajenas, protegidas por mandatos de la Constitución General de la República. ¿Qué pasaría si a Galindo le da por cobrar el impuesto sobre la nómina? ¿O estamos ante una especie de declaratoria de Legislador Sin Límites?

Decía el recién fallecido José Pepe Mujica que el poder no cambia a las personas, solo las revela.

Hasta el próximo jueves.