Es bien sabido que al tomar vino moderadamente, nuestro cerebro libera endorfinas, conocidas como ‘hormonas de la felicidad’, lo que permite que disfrutemos de grandes momentos.
Tal es el gusto por este líquido, que existe el Día Internacional de Beber Vino, que se celebra el 18 de febrero; el festejo nació en Estados Unidos y poco a poco ha sido adoptada en muchos más países, sobre todo aquellos con una importante producción de vino, como es el caso del “Nuevo Mundo” como Chile, Argentina y México.
Dentro de los beneficios que se pueden obtener del consumo moderado del vino se encuentra principalmente el efecto antioxidante sobre las células gracias a los polifenoles; también ayuda a mejorar el sistema circulatorio y a prevenir enfermedades cardiacas.
En cuanto a temas sociales, el vino es el perfecto anfitrión para reunir a amigos y familia en la mesa, ya que está presente en nuestras comidas o cenas y en aquellas ocasiones importantes que ameritan una celebración.