¿Cómo maridar chiles en nogada y otros antojitos con vino?

Hay opciones blancas y rosadas para acompañar platillos

La diversidad de sabores, aromas y texturas de la cocina mexicana se puede explorar con distintas combinaciones de vino. ¿Cómo lograrlo? El secreto es encontrar perfiles que acompañen los ingredientes sin opacarlos.

Características del chile en nogada y su complejidad

Esto se vuelve aún más relevante cuando se trata de platillos complejos como los chiles en nogada, que mezcla alimentos salados como la carne del relleno y los matices dulces de la granada, la manzana panochera o la nuez de Castilla.

Para que el proceso te resulte sencillo, aquí te compartimos una serie de tips con los que puedes elegir el mejor maridaje.

En un mismo plato, el chile en nogada reúne elementos dulces, salados, cremosos, frutales y especiados.

Para empezar, el chile poblano aporta su carácter particular; mientras que el relleno combina carne de res y cerdo con frutos secos como piñón, nuez y almendra, además de frutas de temporada como plátano macho, manzana, pera y durazno.

Y a esto se suma la nogada, preparada con nuez de Castilla, queso fresco o de cabra, un toque de vino de Jerez y azúcar.

El resultado es un platillo lleno contrastes: la cremosidad de la nogada convive con la fruta, el relleno y la frescura de la granada y el perejil. Al ser tan variado, el vino que selecciones debe acompañar cada elemento de manera armoniosa para el paladar.

Recomendaciones de Bodegas Emilio Moro para el maridaje

Teniendo en cuenta la complejidad de sabores, una de las características que debes considerar en el vino es la acidez, puesto que aporta frescura y ayuda a limpiar el paladar después de bocados con componentes cremosos.

Otro aspecto que considerar es el cuerpo y la intensidad; un vino dominante puede competir con las diferentes capas del platillo y hasta robarse el protagonismo con el chile, el relleno y la nogada.

La tercera característica es el perfil aromático. Aquí es más sencillo porque el vino comparte rasgos olfativos con los ingredientes de este platillo mexicano, por ejemplo, florales, frutales, cítricos y de frutos secos.

Hasta este punto quizá te preguntes, ¿cuál comprar? Un tip de oro compartido por Bodegas Emilio Moro es seleccionar el vino dependiendo de qué elemento del platillo se quiere destacar, y de la experiencia que se busca ofrecer en la mesa.

Un vino blanco fresco y de acidez marcada será tu acierto. Una opción es Polvorete, puesto que combina fruta blanca madura y notas cítricas con frescura, volumen y cremosidad.

Dichas características lo hacen apto para acompañar preparaciones con ingredientes frescos, hierbas, cítricos o picante moderado. Por ejemplo, entradas con cochinita pibil, panuchos yucatecos y garnachas orizabeñas.

Bodegas Emilio Moro sugiere elegir vinos blancos de mayor complejidad o un rosado.

Si te vas por la primera opción, La Revelía ofrece intensidad y estructura, además de notas de flores blancas, frutos secos y mineralidad. Hace un buen match con relleno y la textura de la nogada.

Y si prefieres el vino rosado, Elalba cuenta con un perfil fresco y frutal. Su punto fuerte es la combinación de las uvas Tempranillo y Albillo Mayor, cuya dulzura se fusiona con ingredientes de temporada como la pera, el durazno y la granada.

Como podrás ver, el maridaje no tiene que limitarse a una combinación rígida. Observar la intensidad, la acidez, el cuerpo y los aromas del vino te permite encontrar diferentes maneras de acompañar tu cena mexicana.