El alcalde de Tanquián de Escobedo, Pablo Emmanuel Jonguitud Guerrero, sostuvo que los vehículos que utiliza él y su familia, relacionados con los hechos violentos del sábado 17 de octubre, estaban estacionados en un velorio y resultaron dañados por disparos durante una persecución.
Su explicación se produce después de que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona afirmó que dos camionetas aseguradas tras las balaceras pertenecían al presidente municipal. El mandatario señaló que corresponde a las fiscalías esclarecer los hechos.
Los episodios de violencia registrados entre la noche del sábado y la madrugada del domingo dejaron una persona fallecida, otra lesionada y dos detenidos. La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación e inició indagatorias sobre los vehículos y el armamento asegurados.
Gallardo atribuyó los enfrentamientos a una disputa entre un grupo delictivo procedente de Veracruz y otro que opera en Tanquián; también señaló una presunta participación de policías municipales.
En un comunicado difundido este lunes, Jonguitud Guerrero ofreció una versión sobre cómo quedaron involucradas las unidades. Relató que acompañaba a una familia en un velorio cuando una camioneta, en la que presuntamente viajaban personas relacionadas con los hechos violentos, ingresó al lugar durante una persecución.
Según el edil, los vehículos estacionados impidieron que esa camioneta continuara su trayecto y posteriormente se registraron detonaciones que alcanzaron varias unidades, entre ellas algunas de su familia y otras que utiliza para sus traslados.
Sobre el aseguramiento, explicó que durante la madrugada las autoridades solicitaron la presencia de los propietarios para acreditar la pertenencia de los vehículos.
Precisó que algunas camionetas que utiliza habitualmente no están registradas a su nombre. Aseguró que intentó localizar a sus propietarios para que acudieran a presentar la documentación, pero no logró comunicarse con ellos en ese momento, por lo que las unidades quedaron sujetas a los procedimientos de las autoridades.
También señaló que no fueron reportadas como robadas porque, de acuerdo con su versión, no hubo una sustracción: estaban estacionadas cuando ocurrieron los disparos.
El presidente municipal manifestó su disposición de entregar a la Fiscalía General del Estado la información y documentación que le sea requerida.
Finalmente, reconoció la intervención de las corporaciones estatales y federales y sostuvo que cualquier señalamiento relacionado con servidores públicos debe ser investigado por las autoridades competentes.