Detienen a 2 por homicidio de enfermero

Al parecer el móvil fue el robo, ya que le sustrajeron aparatos de su vivienda

CIUDAD VALLES.- Dos hombres ya se encuentran a disposición de un juez por el homicidio del enfermero del IMSS, Gabriel García Balleza; le habrían quitado la vida para robarle unos cuantos aparatos electrónicos.

Alan Eduardo “N”, de 34 años de edad, apodado “El Gordo”, y José Eduardo “N”, de 40 años, conocido como “El Chaparro”, se encuentran a disposición de un Juez de Control por los delitos de homicidio calificado y robo calificado.

Los elementos de la Policía de Métodos de Investigación ya los tenían identificados, incluso antes de la marcha que realizaron los familiares de la víctima hace un par de días; sin embargo, la Fiscalía General del

Estado no ha emitido información oficial, precisamente por el sigilo de las investigaciones.

Con base en testimonios y evidencia encontrada en la escena, los agentes investigadores establecieron que Alan y José participaron en el homicidio del enfermero Gabriel, quien fue hallado sin vida el pasado 25 de marzo de 2026, al interior de su domicilio en el fraccionamiento El Consuelo.

La víctima fue agredida físicamente, maniatada y posteriormente estrangulada, según consta en el dictamen emitido por el médico legista de la dependencia.

Como se informó en su momento, en la casa faltaban varios objetos de valor, y el robo sería una de las líneas de investigación sólidas.

Amenaza de muerte descubrió el crimen

Este viernes, en el Centro de Justicia Integral de Ciudad Valles, se llevó a cabo la audiencia inicial de vinculación a proceso contra Alan Eduardo y José Eduardo, donde se asentó que faltaría un tercer implicado, y que la Fiscalía cuenta con evidencia, así como un testimonio clave que incrimina a los tres.

En el expediente que armó la Fiscalía se detalla que Alan le vendió una bocina “Alexa” a un hombre con quien tenía amistad, y éste no le pagó al instante, pero aun así le entregó el aparato. Días después le cobró, y advirtió que si no le pagaba, le pasaría “lo mismo que al enfermero del Consuelo”.

Ese día, el sujeto le habría contado a su “amigo” que la bocina perteneció al occiso, y le habría dado detalles del crimen, así como de otros objetos de la víctima que tenía en su poder.

Por temor, ese testigo se ingresó de manera voluntaria a un anexo, donde casualmente conoció a un familiar del enfermero Gabriel, que también era interno, y le contó sobre la amenaza de muerte. El familiar hizo de conocimiento a las autoridades, y de ahí partió la investigación.

La bocina que le vendieron al testigo no fue producto del robo ocurrido el día del crimen, sino de otro hurto que sufrió Gabriel semanas anteriores, durante tres días que estuvo hospitalizado a causa de problemas de salud. Además de esa bocina Alexa, también le robaron dos bocinas grandes, e interpuso una denuncia formal.

El homicidio ocurrió el 25 de marzo, y tras ser descubierto, los deudos confirmaron a las autoridades que en la casa faltaban dos televisiones grandes, así como dos teléfonos celulares que usaba el enfermero.

El testigo mencionó que Alan Eduardo conocía al ahora occiso y llegó a convivir con él. Por eso, un día antes del crimen, le permitió entrar a su casa; ese día supuestamente iba acompañado por otros dos hombres, y entre los tres lo sometieron, golpearon; el primero en mención le habría quitado la vida estrangulándolo con una prenda de vestir.

Después se llevaron las dos televisiones y dos celulares. El testigo aseguró que estos objetos los vio en la casa donde vivían Alan Eduardo y José Eduardo, sobre la calle Priscila, en el mismo fraccionamiento.

Con dicha información, los elementos de la Policía de Métodos de Investigación solicitaron a un juez una orden de cateo, y posteriormente ingresaron al inmueble, donde encontraron a los sospechosos, además de las dos televisiones y dos bocinas grandes que le robaron a la víctima en el tiempo que estuvo hospitalizado. Sólo faltaban los celulares.

Horas después, los investigadores hallaron un celular en una casa de empeño, y al solicitar el registro de quien lo llevó, resultó que había sido Alan Eduardo.

Con toda esa evidencia se integró la carpeta de investigación y se solicitó la orden de aprehensión. Los dos hombres mencionados fueron ubicados y detenidos.

En la audiencia inicial, el abogado defensor de oficio pidió duplicidad de término para analizar y dar argumentos que prueben la inocencia de sus defendidos, motivo por el cual será el próximo martes 14 de abril cuando se dé continuidad a la audiencia.