2022, muy “retador” por la falta de chips

El problema y la “crisis de contenedores” han generado inflación, destaca experto

Entre escasez de semiconductores y la llamada “crisis de contenedores”, el primer semestre de 2022 será “muy retador” para la economía mexicana, por el empuje inflacionario que estas situaciones han desatado, pronostica Luis Masse, asesor en la consultora The Logistics World Summit & Expo.

La consultora explica que la cadena de suministro en el sector automotriz funciona bajo el proceso “build to order”, que consiste en manufacturar los autos hasta la llegada del pedido, un esquema que reduce inventarios pero ha resultado muy vulnerable a la escasez de microprocesadores. Esto representa un reto logístico, especialmente para la zona del Bajío a la que pertenece San Luis Potosí, región que en el sector automotriz recibe el 30% de las inversiones extranjeras.

En entrevista con Pulso, Luis Masse explicó que la pandemia de Covid-19 afectó a la industria de microprocesadores a nivel mundial: obligó a cerrar las plantas en Asia que abastecen al mundo. Después de los confinamientos, los niveles de productividad previos a la crisis sanitaria no se alcanzan por la escasez de chips o microprocesadores.

El esquema de off shoring que ubicó las plantas de chips en Asia por costos ha revelado debilidades, señaló el consultor, pero llegará abrir plantas en Estados Unidos, Canadá o Australia llevará por lo menos tres años. 

Destacó que la crisis ha expuesto una oportunidad natural para México como destino de fabricación de microprocesadores, pero “no henos visto una iniciativa específica” del gobierno en ese sentido, una intención clara de ofrecer certeza a las inversiones del ramo, certidumbre fiscal y enfocar esfuerzos a formar y aprovechar el talento de ingenieros mexicanos y la mano de obra calificada que requieren esas plantas.  

Por otro lado, la pandemia también retrasó la disponibilidad de contenedores y transporte de suministros y mercancías, lo que se ha llamado “crisis de los contenedores”, esto elevó los costos de los fletes de materias primas y de componentes a escala global: el costo de un flete subió de 5 mil a 30 mil dólares, con el consiguiente encarecimiento para el consumidor final. 

“Es una bola de nieve: productores que hacen largas esperas por sus materiales porque la cadena de suministros se trastornó y encareció. Hay un efecto de hiperinflación que va a continuar la primera mitad del 2022 y quizá se extienda a 2023”, planteó. “Vamos a tener un primer semestre de 2022 muy retador”, resumió.

Se le preguntó por los sectores afectados por la escasez de microprocesadores y suministros. “Afecta a toda la industria, no sólo a la automotriz; hasta a los llaveros o controles de todos los aparatos, los juguetes, las lavadoras, los refrigeradores, los procesadores hoy van en todo”, dijo.