Basura, olor a orines, comida, cierre de calles y restricción del acceso a sus viviendas, además de estacionamiento y hasta el robo de energía, son algunas de las cosas que han tenido que soportar familias que viven en los sitios donde se colocaron los toldos de la Feria de la Enchilada.
Además de este tipo de situaciones que han afectado su modus vivendi, también han sufrido problemas de inseguridad, situaciones que debieron prever las autoridades, refieren habitantes soledenses afectados.
Aunque hay personal de limpieza y veladores, ha resultado insuficiente, por un lado a la gente le falta la cultura de tirar la basura en los lugares indicados y por otra parte no todo el personal que tienen contratado los comerciantes de los toldos acuden y ya ha habido intento de saqueos, incluso tener que soportar la música o ruido, pero quisieran que las autoridades tomaran en cuenta también estos puntos, reiteran familias afectadas.
Hay quienes cuentan con negocio adjunto a sus hogares y aseguraron que las ventas también se han visto afectadas, disminuyendo considerablemente, “nos acorralaron, nos bloquearon totalmente y lo puedo demostrar con mis registros”, dijo uno de los afectados.
Guadalupe, una de las vecinas afectadas denunció que las personas de los puestos no los respetan, pues el primer día para poder obtener luz, les quitaron el medidor de su casa y se conectaron, “no es justo, si lo van hacer que lo hagan bien, que pidan permiso, que paguen, no es nuestra culpa”.
“La basura, olor a orines, a comida, que se supone hay gente encargada del aseo, pasan los del municipio, barren los de aquí, barre uno y está igual, sí afecta mucho en cuestión de ruido y basura principalmente”, refirió Luis, otro de los vecinos quien consideró que debería haber más sitios para depositar la basura y que cada encargado de puestos sea responsable de sus espacios”.