El Colectivo Jól Dhut' - Timél Ja' criticó el nuevo enfoque del gobierno federal en materia energética, al considerar que la narrativa sobre un fracking "sustentable" es una estrategia para encubrir los impactos reales de esta técnica.
La postura surge luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum planteara aprovechar gas natural en yacimientos de "geología compleja", evitando el término fracking y apostando por "nuevas tecnologías" con menores afectaciones ambientales.
Para el colectivo, este cambio de lenguaje no modifica la práctica, sino que busca legitimarla bajo conceptos como soberanía energética y sustentabilidad.
Advirtieron que no existe evidencia científica que garantice que el fracking pueda ser sustentable, y señalaron que cada pozo requiere entre 8 y 80 millones de litros de agua, lo que representa un riesgo en regiones con estrés hídrico.
También alertaron sobre impactos documentados en zonas como la Cuenca de Burgos y Tampico-Misantla, donde han existido derrames, afectaciones a acuíferos y conflictos sociales.
En el caso de la Huasteca Potosina, denunciaron que comunidades indígenas no han sido consultadas, pese a que los proyectos podrían afectar cientos de localidades.
El colectivo sostuvo que esta estrategia no resuelve la dependencia energética, sino que la traslada a nuevas tecnologías controladas por actores externos, además de implicar mayores costos y presión sobre los territorios.
Finalmente, plantearon que el debate debe ir más allá de lo técnico y centrarse en el modelo energético del país, proponiendo una transición hacia energías renovables con enfoque comunitario.