Especulación inmobiliaria, subsidio a los corporativos que registran gran consumo de agua en la capital regiomontana y afectaciones ambientales, son algunas de las implicaciones que tendría trasvasar agua de la cuenca del río Pánuco a la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León, en el denominado proyecto Monterrey VI.
Así lo advirtió Francisco Javier Peña de Paz, investigador y coordinador del Programa Agua y Sociedad de El Colegio de San Luis (Colsan), al presentar el proyecto “Los trasvases como dispositivos de desigualdad e inseguridad hídrica. Prácticas colectivas para la Justicia Hídrica”, donde participan otros centros públicos de investigación y universidades.
En conferencia de prensa, explicó que el proyecto Monterrey VI propone llevar agua desde los límites e San Luis Potosí y Veracruz, específicamente en Las Adjuntas, mediante un acueducto de 372 kilómetros.
Refirió que Servicios de Agua y drenaje de Monterrey obtuvo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) una asignación de 15 mil litros por segundo.
Citó que recientemente la prensa documentó el uso de altos volúmenes de agua para regar campos de golf, embotellar bebidas azucaradas y exportar agua en diversos productos industriales desde Monterrey.
Expuso que la obra implicaría afectaciones y pobreza para los campesinos y trabajadores de los municipios de Ébano y Tamuín, a quienes todavía no se les cumplen ofrecimientos de mejoramiento en sus condiciones de trabajo agrícola.
El académico propuso investigar, identificar, caracterizar e incidir en las áreas críticas de la relación entre acceso inequitativo al agua y el trasvase como uno de los dispositivos construido y utilizado, en aras de aumentar la disponibilidad del líquido en las ciudades y la industrialización.