En la presa El Peaje, las lluvias más recientes lograron subir un poco el caudal casi extinto del embalse, sin embargo, también hicieron visible un serio problema de contaminación que afecta la calidad del agua que se concentra en este cuerpo de agua.
Cientos o quizás miles de botellas de vidrio y plástico, además de otros desechos, flotan de lado a lado de la cortina de la presa y forman una “nata” insalubre que se adhiere al muro contenedor.
Toda esta basura, según los lugareños, tiene tres orígenes: son desechos arrastrados por las lluvias desde diversos puntos del perímetro de la presa; es basura arrojada desde la cortina por visitantes con escasa educación y respeto por el medio ambiente, o son desperdicios arrojados por vecinos o camionetas recolectoras procedentes de las localidades cercanas como Escalerillas o Pozuelos.
Como sea, la nata de basura abarca una extensa área contigua a la cortina y podría ocasionar taponamientos en caso de requerirse un desfogue del caudal, aunque éste es todavía bastante bajo a pesar de las copiosas lluvias de las dos semanas anteriores.
Mientras se espera que El Peaje recupere su almacenamiento y con ello su atractivo, bien valdría la pena que autoridades realicen trabajos de mantenimiento al paseo sobre la cortina, el cual está invadido de maleza, grafiti y otros elementos que le imprimen una imagen de descuido al lugar.