Agricultor acopia más de mil piezas arqueológicas

En Cañada Grande, Rioverde, Don Andrés montó un museo

Un agricultor de la comunidad de Cañada Grande reunió en un museo de la comunidad más de mil piezas arqueológicas debidamente certificadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, entre las que se encuentran piezas de la cultura Totonaca y Chichimeca.

A pesar de su desconocimiento formal en la materia, protege con sus recursos lo que considera un tesoro, y sin duda lo es, además lo pone a disposición de la niñez de las comunidades vecinas, como parte de un recorrido pedagógico.

Andrés Rodríguez Vizarraga, originario de Cañada Grande, platicó cómo creo su más valioso tesoro, que hoy se conoce en la región como el “Museo de la Mezclita”.

Dijo que fue una casualidad que las primeras piezas llegaran a sus manos, cuando un primo le pidió le construyera un cuarto que necesitaba en uno de los terrenos de la comunidad.

En esa parte de la tierra que se removió hallaron un puñado de figuras antiguas, posteriormente se dio a la tarea de revisar los terrenos baldíos de la comunidad cuando acudían máquinas para sacar material para la construcción.

La recolección de piezas se convirtió en su principal pasatiempo y así recolectó piezas en comunidades cercanas como San Bartolo, Pastora, La Muralla y 20 de Noviembre.

No recurrió a las autoridades, hasta que su esposa le dijo que debía dar parte a las autoridades, porque le habían comentado que lo que hacía podría ser un delito federal.

Una vez que dio aviso, acudieron a la comunidad arqueólogas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes le pidieron ver las piezas, luego le informaron que si quería conservarlas ellos le explicarían el procedimiento.

Sin embargo, le advirtieron que debían ser más de 50 piezas.

Al decidirse a conservarlas, las funcionarias del INAH se dieron a la tarea de registrarlas, al hacerlo dieron cuenta de poco más de 500 piezas, lo que les llevó más de tres días para hacer el catálogo.

Una vez que puso en regla su descubrimiento, abrió las puertas de su incipiente museo y comenzó a recibir visita de las y los niños de las escuelas primarias y telesecundarias de las comunidades cercanas.

Don Andrés no se conformó con esas piezas, siguió coleccionando y enriqueciendo su patrimonio cultural.

Entre sus piezas destaca por su tamaño “El Yugo”, la que llama la pieza principal, proveniente de la cultura totonaca, la cual, según los historiadores, fue llevada hasta esa parte de la zona Media desde el Golfo de México, y era parte de un juego de pelota.

Con orgullo muestra la pieza en la que se puede apreciar la representación de un tigre y detalles de un penacho mexica.

Asegura que los historiadores le han planteado como hipótesis que esa pieza se debió hallar con otros elementos ceremoniales del juego de pelota, sin embargo, se encuentran perdidas.

Hoy en día, Don Andrés cuenta con más de mil piezas arqueológicas, en su gran mayoría son figuras de mujeres y hombres de la época prehispánica, así como representaciones de cabezas y cuerpos de animales, principalmente de coyotes.

El coleccionista espera que su esfuerzo y su legado sea conservado por siempre y permita a la sociedad apreciar el pasado que permitió el progreso en el que hoy vivimos y nos desarrollamos.