Como suelen hacer los domingos por la tarde, la familia López Díaz se encontraba comiendo cuando escucharon un sonido similar a un trueno, pensaban que se trataba de un tráiler que había chocado, pero en segundos agua, lodo y piedras comenzaron a caer del cielo.
Las láminas que cubrían el techo de su patio les cayeron encima; con el miedo de quedar sepultados se levantaron de las mesas y algunos lograron salir a la calle, esquivando el agua que caía como una cascada, ya afuera de una vivienda que se encuentra al filo de la carretera que lleva a la cabecera del municipio de Tierra Nueva, se percataron de que nuevamente se rompió el ducto del acueducto de El Realito.
Dos mujeres y tres niños se quedaron adentro de la vivienda, empujados por los borbotones de agua trataron de ponerse a salvo en la recámara del fondo, donde veían con desesperación y pánico que se encontraban en encerrados con el líquido rápidamente subiendo de nivel.
Pasada la conmoción inicial, familiares y vecinos comenzaron a organizarse para sacar a las personas que quedaron atrapadas en la vivienda entre ellas una adulta mayor en silla de ruedas.
Los afectados reclaman una solución de fondo a la empresa operadora del acueducto. Es la tercera vez que se rompe el ducto en el mismo lugar.
Uno de los vecinos que se dedica a la soldadura especializada, levanta un pedazo de metal para demostrar lo que él asegura es un trabajo mal hecho, le cuesta trabajo sostenerlo “ya que está bastante pesado”.
Se trata de uno de los “parches” que se colocaron al ducto en una reparación realizada hace aproximadamente un año.
La placa de metal tiene un grosor superior a un centímetro, pero la soldadura apenas unos milímetros y con la presión del agua, está salió volando varios metros, igual que enormes rocas que rompieron los parabrisas de al menos cuatro vehículos.
La familia tuvo que pasar la noche en la banqueta cuidando las pocas cosas que les quedan, algunas mujeres durmieron en la única habitación que se salvó de las dos viviendas, ya que se ubica en un segundo piso, aunque dormir es un decir, ya que aseguran que no pueden descansar por el miedo de que nuevamente se rompa el ducto.